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Abre los ojos, ¡es tiempo de mariposas!

Una entrevista puede suponer un auténtico hallazgo. Es lo que me ha sucedido al leer la que Víctor-M. Amela, periodista de La Vanguardia, le hizo a Mario Satz, con ocasión de su último libro, El alfabeto alado. Hasta entonces no había leído nada de este escritor naturalista. Es más, ni sabía que existía. Lo he descubierto porque mi buena amiga Lourdes compartió conmigo el artículo (merci bonica!). A medida que leía las respuestas a las preguntas, mi interés por el libro aumentaba. Al finalizar la lectura de la entrevista, supe lo que tenía que hacer: encaminarme a mi querida librería Laie y hacerme con el libro. ¡Qué buena compra!

Siempre me han gustado las mariposas. Son delicadas e imprevisibles. Y, sobre todo, son hermosas. En sus alas albergan dibujos y colores que a menudo sorprenden y enamoran. ¡Incluso fascinan! Lamentablemente, están en peligro, como las abejas. Primero, porque su belleza las ha convertido, durante décadas, en el objetivo de coleccionistas. Y, sobre todo, por culpa de los herbicidas utilizados en la agricultura. Mario Satz declara “La mariposa es lo más bello de lo bello, y lo más frágil”. De su amor por las mariposas nace un libro delicioso, con casi cincuenta relatos protagonizados por ellas. El autor comparte leyendas, creencias y anécdotas de todo el mundo: maoríes, chinas, japonesas, americanas, francesas, alemanas, etc. ¡Un montón de historias fascinantes!

(Ojo, ¡spoilers inmediatos!) Encantadora resulta la filosofía maorí. “Sabio es aquel que comprende que el auténtico amor, la unión verdadera, el vuelo de ocho alas solo es posible cuando has visto la conquista de tus propios ocelos en la soledad de tu diapausa”. ¡Toma ya! Hay más: “Quien ignora la vida secreta de las mariposas, conoce muy poco de su alma, y quien sabe poco de su alma es una mera colección de huesos enfundados en carne perecedera”. ¡Zasca! Hala, ¡a observar mariposas!

Una de las historias que el libro cuenta es la de Kjell Sandved, fotógrafo y divulgador científico. Observando el ala de una mariposa, descubrió en ella la letra F. Esto le llevó a plantearse la posibilidad de que el resto del alfabeto latino estuviera escondido en las alas de otras mariposas. Entusiasmado, emprendió una aventura que duraría veinticinco años. Recorrió más de treinta países e hizo miles de fotografías de estos hermosos insectos. Y, ¡lo consiguió! Retrató todas las letras del alfabeto latino, consiguiendo lo que denominó el alfabeto alado, así como los diez primeros números arábigos. ¡Es sorprendente! Puedes verlo aquí. Por eso Mario Satz afirma: “Nada se inventa, todo se descubre. Ninguna forma, por minúscula que sea, es ajena a la madre de todas, la naturaleza”.

Este libro es de pequeño tamaño, pero tiene un gran contenido. Todo cuanto en él se cuenta invita a la reflexión. Y, a medida que la lectura avanza, crece una sensación de bienestar interior. Tiene mucho que ver el lenguaje utilizado: poético, cargado de delicadeza y de una alta sensibilidad. Incluso en aquellos casos en los que lo que cuenta está sumergido en el horror. Es una auténtico regalo sensitivo, pura poesía. Es un soplo de aire fresco ideal para estas tardes de verano en las que el calor aprieta. Una invitación a admirar la belleza que nos rodea con forma de joyas aladas.

¡Imprescindible!

Publicado en Escritura Libros Naturaleza Sin categoría

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