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Defiende tu sueño reparador

El confinamiento nos está haciendo soñar de forma intensa. Realista. Incluso encadenamos un sueño tras otro. Así lo comentaban el otro día en el telediario. Supongo que es la manera que tiene el cuerpo de expresar su inquietud. Su preocupación. Dormimos mal. Por suerte, hay una explicación: ¡El Covid-19 asusta! Pero, ¿qué pasa cuándo dormimos mal y no sabemos por qué? No una vez, ni dos. Tampoco durante una temporada de estrés o preocupaciones. Siempre. Sin causa aparente. Nos despertamos cansados, incluso enfermamos continuamente. ¿A qué se debe? Una de las causas más habituales son las radiaciones, tanto las procedentes de la naturaleza (corrientes de agua, fallas, campos electromagnéticos), como las artificiales provocadas por las nuevas tecnologías (torres de alta tensión, móviles, teléfonos inalámbricos, microondas, rúter, etc.). Las ondas actúan de forma silenciosa y continuada sobre el cuerpo. Y lo dañan, porque alteran el buen funcionamiento de la glándula pineal, que es la que genera la melatonina. Es la hormona que regula el sueño y la regeneración de las células. Si falla, el sistema inmunológico se ve afectado de pleno. Doy fe: el pasado otoño e invierno rara era la noche en la que no me desvelaba durante horas. Me notaba cansada a menudo. Y, para rematarlo, encadené una faringitis tras otra. Pensé que estaba mal de defensas. Que no me convenía tener un trabajo que implicara muchas horas al aire libre. Incluso me preocupé pensando que podía tener algo grave. Lo que tenía es una corriente de agua subterránea atravesando mi cama. La fricción que genera sobre el terreno se proyecta hacia arriba y atraviesa todos los materiales. ¡Incluidas las células! ¿Solución? Cambiar la cama de sitio. ¡Ya no tengo insomnio! Ni faringitis. Esto es gracias a Pere León, arquitecto y geobiólogo. De su mano he descubierto un mundo nuevo. Interesante. Importante. ¡Fundamental para la salud! Te aconsejo leer su libro El buen dormir, te sorprenderá la cantidad de cosas que haces en tu contra. Te hará despertar. Comprender. Y, lo más importante, ¡cuidarte!

Te mereces dormir bien. ¡Defiende tu sueño reparador!

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Publicado en Compromiso Escritura Historia real Libros Naturaleza

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