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Aplauso al artista urbano

Es difícil vivir en la ciudad. Estamos rodeados de vida gris: asfalto, cemento, ruido, humo, suciedad. Y una gran masa humana moviéndose en todas direcciones. Todo el tiempo. Lo único que ha disimulado esto ha sido el confinamiento. Pero, con la desescalada, lo recuperamos con todo su esplendor. Y nos damos cuenta de cómo podría ser. Y no es. No es fácil convivir con ello. Hay quienes apostaron hace tiempo por dejar la urbe y probar suerte en el campo. Algunos encontraron lo que buscaban. Otros regresaron abrumados por una vida demasiado pausada y callada. Al fin y al cabo, la vida en la ciudad maquilla nuestro ruido interior. Al menos en apariencia. Pero, nos falta naturaleza. Quienes tenemos la fortuna de disfrutar de un balcón o terraza, lo llenamos de plantas. De colores. Pero, ¿qué pasa con el resto? Los arquitectos modernistas quisieron acercar la naturaleza a la ciudad. Devolvérnosla. Y nos regalaron edificios con alegres flores, tallos, verdes hojas y todo tipo de animales. Hoy en día, los ayuntamientos también aportan su granito de arena al apostar, cada vez más, por ajardinar calles y avenidas. Pero, hay más gente creando belleza en espacios grises. Artistas urbanos, les llaman. Tienen un gran talento con el que nos regalan pinturas murales hermosas en lugares feos de por sí. La persiana de un parking, por ejemplo. Gris, a menudo oxidada y escandalosa. Hasta que alguien le da la vuelta. Y la convierte en una obra de arte. En un regresar a casa con una sonrisa en los labios porque, solo verla, te emociona. Quizá haya quien, con el paso del tiempo, se acostumbre a ella y ya ni la vea. Sin embargo, estoy convencida de que la mayoría de gente disfruta cada vez que la mira. Viaja. Y descubre detalles en los que antes no se había fijado. Más que artistas urbanos, yo los considero rescatadores humanos. No salvan de la fealdad urbana. Pintan brillo en nuestros ojos. Y nos hacen más llevadera la vida urbana. Sinceramente, gracias, Gracias, GRACIAS.

Foto: parking edificio Gran Via de les Corts Catalanes nº 289, Barcelona. Autoría pintura mural: KOfraffx

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Publicado en Compromiso Historia real

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