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El punto de vista está pegado a una silla

El otro día vi la siguiente viñeta: en una playa, una mujer posa ante una jirafa. La mujer lleva un ajustado vestido largo y naranja y, sobre la cabeza, una pamela del mismo color; la jirafa, que está sentada sobre la arena tras un lienzo en blanco apoyado en un caballete, pinta lo que ve: un enorme círculo naranja con otro pequeño en el centro. El pie de la viñeta reza: «todo en esta vida depende del punto de vista desde el que se mire». En efecto, al tener el cuello tan largo, la jirafa ve a la mujer desde arriba y, por lo tanto, solo puede retratar la pamela.

Si me acuerdo ahora de la viñeta es porque estrenamos otoño. Atrás quedan las tardes que se estiran como chicles, los tempranos amaneceres, el calor tórrido constante. Los árboles caducifolios no tardarán en regalarnos preciosas estampas y los bosques se llenarán de buscadores de setas, castañas y madroños. Sin embargo, no es otoño en todas partes, pues en el hemisferio sur ha explotado la primavera. Incluso existen zonas templadas que conservan el mismo clima durante casi todo el año. Y es que, aunque no siempre nos demos cuenta, vivimos en un planeta diverso.

Siendo esto así, ¿por qué nos cuesta tanto asimilar las diferencias? Nos empeñamos en tener razón, en imponer nuestro modo de ver las cosas y, si no lo conseguimos, tendemos a intentar aniquilar al otro, como si su simple existencia supusiera una amenaza. En las noticias lo vemos a diario: guerras, genocidios, asesinatos, ausencia de libertad de expresión. La humanidad parece condenada a repetir los mismos errores una y otra vez.

Quizá haya una solución. Una amiga me contó una vez que, en su casa, nadie tiene un sitio asignado alrededor de la mesa. Cuando se reúnen para comer o cenar, se lo cambian. En el dormitorio, ella y su marido intercambian también el lado de la cama. Esta familia vive en constante movimiento, pues cree que el cambio de lugar ayuda a no aferrarse a un punto de vista único, a mantener la mente abierta. Visto el panorama, podríamos seguir su ejemplo. Total, lo peor que puede pasar es que alguien se niegue al juego y reciba un golpe de silla en la cabeza.

Feliz otoño. Feliz primavera. Feliz todo.

Viñeta: @vectorialis

Publicado en Historia real Naturaleza

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