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No te pierdas el cielo

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David Attenborough, el famoso científico y divulgador naturalista, ha cumplido 100 años. Se dice pronto. Nació el 8 de mayo de 1926, un mes y dos días antes de que Antoni Gaudí muriera tras haber sido atropellado por un tranvía. Si bien se trata de dos vidas distintas transcurridas en lugares distantes, en el centro de su trabajo se halla la naturaleza, fuente de admiración, belleza e inspiración.

En una de las diversas cuentas de Instagram dedicadas al naturalista, se publicaba hace unos días la fotografía de una nube iridiscente, también conocida como «arcoíris de fuego». Cuando una nube que contiene pequeños cristales de hielo es acariciada por los rayos del sol, la luz se divide en múltiples colores y da paso a este raro fenómeno meteorológico, de una hermosura sobrecogedora.

Tras una tormenta es habitual ver un arcoíris en el cielo, un arco multicolor que nace cuando la luz atraviesa gotas de agua. Si ver uno es motivo de alegría, ver dos juntos es una experiencia sin igual. Ahora bien, existe un fenómeno óptico natural todavía más extraordinario: múltiples arcoíris cruzándose en el cielo. El sol se refleja en el mar como si allí tuviera un doble y se crean arcos adicionales.

Si te gustan los fenómenos ópticos naturales, ojo al dato: en febrero, en el Parque Nacional Yosemite, el sol convierte el agua en fuego. Durante el atardecer, los rayos iluminan la catarata Horsetail Fall (cola de caballo) en un ángulo que la hace brillar en intensos tonos rojizos y anaranjados, como los de un río de lava. Esta maravilla solo dura unos minutos al año, ¿te imaginas poder presenciarla en persona?

Más allá de lo raro existe lo cotidiano, aquello que está a nuestro alcance, sin coste alguno, pero que no siempre sabemos apreciar en su justa medida. Contemplar el amanecer o el atardecer es una de las experiencias más bonitas que existen. La luz y los colores del cielo cambian ante nuestros ojos, prueba irrefutable de que cada día es único, irreemplazable.

Los días nublados también nos regalan espectáculos maravillosos. Hay quien es capaz de vislumbrar figuras en el cielo, como la pareja autora de @adailycloud, que cada día publica la imagen de una nube habitada, pues por el cielo deambulan, entre otros, elefantes, osos, gatos, perros, ranas, leones, tiburones, zorros y dragones. Su cuenta es una fuente de sonrisas, échale un vistazo.

Y qué me dices de la aparición de la Luna en el cielo, de las distintas fases lunares, de los eclipses, de los rayos, de los relámpagos, de la lluvia, de las tormentas de granizo, de las nevadas, de las estrellas, de las estrellas fugaces, del regreso de las golondrinas. En el cielo suceden cosas tan bonitas que cuesta entender que las grandes ciudades se empeñen en taparlo con construcciones cada vez más altas.

La mayoría andamos ciegos sin serlo. La observación del cielo se enfrenta a poderosos enemigos: el bullicio mental que siempre nos acompaña, la pesada carga que a veces llevamos a cuestas, la dichosa tecnología que nos abduce, las prisas. A menudo caminamos cabizbajos, ausentes del entorno, enajenados. Reacciona, no te pierdas el cielo.

Publicado en Historia real Naturaleza

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