Hace un par de semanas, con ocasión de la fiesta mayor de la Dreta de l’Eixample, el alumnado del bachillerato artístico de Escolàpies Llúria inauguró, en la Casa Elizalde, la exposición L’Alegria com a resistència. El alumnado quiso contrarrestar la desazón que provoca vivir en una época de conflictos armados, problemas medioambientales y tensiones sociales.
Se mostraban diversas imágenes, instantes cotidianos inmortalizados por una cámara fotográfica. Una persona que pasea por el bosque, un esquiador que descansa en una hamaca sobre la nieve, la fachada de la Pasión de la Sagrada Familia, una mujer con un niño en brazos, gente que disfruta de un concierto, un doble arcoíris en el campo, una calle de Nápoles, un equipo de fútbol.
La exposición recogía detalles que a menudo pasan desapercibidos, momentos de disfrute arrancados al caos y a la pena. Me encantó la fotografía que mostraba dos pares de zapatillas abandonados sobre la arena de una playa; blancas, una con forma de bota y con una diagonal azul, la otra con motivos rosas. El cielo despejado, una gaviota en pleno vuelo, el mar en calma, un velero.
¿Dónde están los dueños de las zapatillas? Quizá bucean en busca de peces, navegan en el velero, se aman lejos de la mirada del objetivo. La exposición recuerda el valor de celebrar la vida, de compartirla, pues incluso en la oscuridad cabe la belleza. Ser capaz de vislumbrar los instantes de felicidad, aunque sean escasos y breves, hace más llevadera la existencia.
Esta exposición nos recuerda que existe una alternativa. Ante el enorme desasosiego que causan la eterna crispación política, la desfachatez de muchos cretinos con poder, la amenaza de otra maldita guerra mundial o el peligro inminente de un arma nuclear desatada, la certeza de que también hay momentos luminosos que nos acarician el alma, alegrías que nos reconfortan.
Este verano, persigue tu sonrisa. Búscala en una playa, una montaña, una ciudad, un libro, un concierto al aire libre, una película, un museo, unos brazos, unas manos, una canción. Vayas donde vayas, hagas lo que hagas, incluso si solo te apetece descansar, encuentra el modo de iluminar tu vida. Los jóvenes de Escolàpies Llúria lo saben bien: la alegría es una manera de resistir. Feliz verano.
Nota 1: le dedico este escrito a Esther Rauet, que me descubrió la exposición L’Alegria com a resistència. Merci!
Nota 2: el blog Defensa de la alegría se marcha de vacaciones hasta septiembre. Disfruta de tu verano, cuida de ti y de tu gente.
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