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Un año de amor

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Un tesoro en el olvido ha cumplido un año de vida. Recuerdo la emoción que sentí al ver el manuscrito convertido en libro, al tocarlo, al olerlo. ¡Olía de maravilla! Salió a la venta el diecinueve de octubre de 2023 y, desde aquel día, he vivido una auténtica aventura. ¿Cómo resumir un año de experiencias y aprendizajes? Sin duda alguna, ha sido un año de amor.

Escribir una novela no es tarea fácil. Requiere tiempo, soledad y disciplina. Ahora bien, conseguir que una editorial confíe en el manuscrito y lo publique es una tarea mucho más ardua. Son tantas las novelas que se reciben, tantas las personas con historias que contar, que se acumulan una tras otra y, a menudo, caen en el olvido. La respuesta más habitual es el silencio, la peor respuesta posible para un escritor. El de Un tesoro en el olvido duró dos años, hasta que llegó el tan anhelado sí y me subí al barco de Ediciones B. Sentí una alegría inmensa. Infinita. Por fin.

En ese momento de euforia absoluta, no pensé en lo que conllevaba publicar un libro. Contrariamente a lo que pudiera parecer, la lucha del escritor no acaba ahí. Continúa. Hay que promocionarlo, luchar para que las librerías decidan ofrecerlo al público, luchar para que se haga un sitio en el mercado y coseche ventas. Porque, guste o no, los números importan y condicionan el futuro del escritor. La competencia es feroz, se publica mucho, y, la presión, tremenda.

Un tesoro en el olvido tuvo el mejor lanzamiento posible, gracias al trabajo concienzudo de la agencia de promoción cultural Bibiana Ripol, que consiguió que diversos medios de comunicación se interesaron por el libro, lo que se tradujo en entrevistas en radio, prensa y televisión y diversas reseñas literarias. Además, y en el plazo de una semana, presenté el libro en Barcelona, Santa Coloma de Gramenet y Manresa. Si la novela tuvo la mejor bienvenida posible, fue gracias a quienes que me ayudaron a organizar las presentaciones, a las que la presentaron conmigo y a las que acudieron a la cita. Jamás olvidaré aquellos tres días.

Sin embargo, no todo fueron alegrías. Durante la época de lanzamiento del libro acumulé tal nivel de nervios, que algunas noches tenía la impresión que la cama vibraba. Me despertaba de madrugada, inquieta, y, a los pocos segundos, el movimiento se detenía. Mi pareja me ayudó a comprender que no era la cama la que se movía, era yo. Mi cuerpo aprovechaba el descanso nocturno para liberar estrés. Un estrés con una causa maravillosa, no lo niego, pero menudo estrés.

Tras un intenso primer trimestre de promoción, me quedé sola con mi libro. Gracias a las enseñanzas de Neus Arqués, escritora y experta en marketing para escritores, sabía que no había nadie mejor que yo para defenderlo. Debía ponerme las pilas para mantenerlo con vida y que no fuera arrollado por la infinidad de novedades editoriales que se publican cada mes. Escribí numerosos correos, realicé múltiples llamadas. Coseché negativas, pero conseguí cosas interesantes. Estuve presente en la jornada de Sant Jordi, con una nueva presentación en Barcelona y cinco firmas; participé en las ferias modernistas de Terrassa y de Barcelona. En la primera me estrené como conferenciante sobre el mosaico hidráulico durante el Modernismo, y, en la segunda, ofrecí la ruta literaria El Modernismo de Un tesoro en el olvido, de dos horas de duración. ¡Las plazas se agotaron en cuestión de días! Cinco rutas, ciento cuarenta personas. Mayo lo acabé afónica perdida.

Con ocasión de la celebración del Pride, presenté de nuevo el libro en Barcelona y, al día siguiente, hice una ruta literaria. Por el camino, me cayeron del cielo regalos inesperados: la posibilidad de presentarlo en Madrid en octubre y, en noviembre, la participación en la IX Muestra Modernista de Cartagena de Levante, el 5è Cicle Traces Literàries Sarrià-Sant Gervasi y el 8º aniversario de la librería solidaria Aida Books&More Barcelona.

Desde hace un año, salto de sorpresa en sorpresa. Mientras soñaba despierta con conseguir publicar mi libro, no sabía lo complicado y agotador que resulta promocionarlo, como tampoco imaginaba lo divertido y estimulante que es. Me he vestido de época, me he convertido en una divulgadora del arte de las baldosas hidráulicas modernistas y, además, ¡me he convertido en guía literaria!

Ahora bien, vivo esta aventura gracias a las personas que me acompañan. No son pocas. Las que me han ayudado a abrirme camino, las que han apoyado mis iniciativas y han saltado conmigo al vacío, las que me han entrevistado, las que han leído el libro, las que lo han recomendado, las que lo han regalado, las que lo han comprado pero todavía no han tenido tiempo de leerlo, las que comparten conmigo fotografías de baldosas hidráulicas y dragones, las que forman parte de la Comunidad VGA y me acompañan cada viernes, las que aguantan mis nervios y miedos, también mis gritos de alegría. Los escritores no estamos solos. Nuestra alegría, nuestra desdicha, es plural.

A quienes habéis estado a mi lado durante el primer año de vida de Un tesoro en el olvido, muchísimas gracias. Sentidas, sinceras, emocionadas. Nada de todo cuanto ha ocurrido habría sido posible sin vuestra complicidad y ayuda. Me habéis regalado un año de amor. Ojalá que la vida me permita arrancaros muchas sonrisas. Las merecéis.

Publicado en Historia real Libros

2 comentarios

  1. Cristina Cristina

    Qué interesantes reflexiones nos dejas como escritora, Virginia.
    Qué camino más intenso describes. No es fácil la aventura de la escritora, todo un viaje de héroe…heroína!! Felicidades por este primer año. Gracias por apostar por la alegría.

    • Virginia Virginia

      Muchísimas gracias, Cristina. Jamás me has soltado de la mano y te lo agradezco infinito. Un abrazo.

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