Hace unos días una anciana me confesó que por fin se había atrevido a tocar unos libros que habían pertenecido a su marido, fallecido doce…
2 comentariosDefensa de la alegría
Hace unos días una anciana me confesó que por fin se había atrevido a tocar unos libros que habían pertenecido a su marido, fallecido doce…
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