La madrugada del 1 de enero, los sanitarios del hospital Rangueil de Toulouse vivieron una experiencia inolvidable. Un hombre de 24 años se presentó en el servicio de urgencias, aquejado de fuertes dolores rectales. Se había introducido un objeto para proporcionarse placer, pero se calló su naturaleza. Medía 20 centímetros de largo por 3 de diámetro y resultó ser…
Un obús de la Primera Guerra Mundial. La sorpresa del personal médico fue máxima. Enseguida avisaron a las autoridades, los artificieros no tardaron en llegar. Como existía el peligro de que el hospital saltara por los aires, se trasladó a los demás pacientes de urgencias a otra zona y se estableció un perímetro de seguridad para neutralizar el artefacto. Por suerte, el obús estaba inactivo.
Al leer la noticia me quedé ojiplática. Es habitual que la gente, en busca de placer, se introduzca objetos por el ano y la vagina. Hay prácticas sexuales extremas, como el ahogamiento, dicen que proporciona un inmenso placer, aunque son pocos los que viven para contarlo. Incluso hay quien tiene relaciones sexuales con animales no humanos (zoofilia).
Dicen que los españoles conquistadores de América trajeron la sífilis a Europa, una de las peores pandemias históricas. Copulaban con llamas y alpacas, y se contagiaron con la bacteria Treponema pallidum. Invento o realidad, jamás olvidaré lo que me contó un médico amigo de la familia tras una guardia: atendió a una mujer que había intimado en exceso con su pastor alemán. Costó separarlos.
El mundo del sexo es tan diverso como la vida misma, pero no esperaba descubrir que no es la primera vez que alguien se presenta en un hospital con un proyectil explosivo en el recto. Aunque cueste creerlo, esto había sucedido con anterioridad. En Toulon, en 2022, con un hombre de 88 años. También en Reino Unido, en 2021, con un artefacto de la Segunda Guerra Mundial.
A la pregunta de qué tipo de placer puede proporcionar la posibilidad de explotar y manchar todo lo que está a nuestro alrededor, le sigue la de cómo se ha tenido acceso a proyectiles con décadas de antigüedad. Como hay gente para todo, supongo que habrá algún lugar dedicado a ofrecer este tipo de reliquias bélicas, un entretenimiento ideal para amenizar cualquier tarde de domingo.
Europa está llena de bombas silenciosas. Lanzadas desde aviones durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, permanecen bajo tierra, a la espera de ser descubiertas. En Alemania, es habitual encontrarlas cada vez que se lleva a cabo una obra de cierta envergadura. Solo el año pasado, se encontraron en Múnich, Fráncfort y Colonia.
Millones de personas conviven a diario en todo el mundo con la posibilidad de tropezarse con una bomba. Son frecuentes los hallazgos en Polonia, República Checa y Bélgica. En Vietnam, se calcula que todavía hoy existen más de 80 millones de restos explosivos estadounidenses. España tampoco se libra, solo en Barcelona se han localizado 334 bombas de la Guerra Civil.
En Naciones Unidas, ese organismo internacional tan vapuleado y, sin embargo, tan necesario, existe el Servicio de Acción contra las Minas (UNMAS). Trabaja para que el mundo pueda vivir libre de la amenaza de las minas terrestres y los restos explosivos de guerra sin detonar. Además, cada país tiene un equipo de artificieros dedicado a localizar y desactivar bombas. Arriesgan su vida a diario.
Abogo por que cada uno haga con su vida lo que le plazca, para eso es suya, pero siempre sin dañar a los demás. Me resulta increíble que haya gente a la que le proporcione placer introducirse en el cuerpo objetos capaces de sembrar el terror a su alrededor. No buscan su final, cuando la cosa se complica piden ayuda médica, pero desde luego carecen de empatía.
Quizá estaría bien echarle un poco de humor al asunto y, cada vez que se presente en un hospital un caso de práctica sexual extrema, emplear la misma táctica que la llama en El templo del Sol. Escupir al menos serviría de desahogo, porque una cosa es hacer tonterías, otra muy distinta poner en peligro a los demás por tu propia satisfacción. Por favor, ¡con la enorme variedad de juguetes sexuales que existen!
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