La neurocientífica Nazareth Castellanos dice que la lectura regular nos aporta grandes beneficios. En primer lugar, juega un papel fundamental en medicina preventiva, pues ayuda a prevenir alteraciones en la salud mental. La lectura también es curativa: al leer sacrificamos nuestra identidad y nuestro contexto, nos olvidamos de quiénes somos y de lo que nos pasa, y, al entregarnos a lo que leemos, nos metemos en los personajes y aprendemos de ellos, lo que favorece la capacidad de comprensión del otro. Además, la lectura nos salva cuando, en plena madrugada, las preocupaciones nos asaltan y secuestran el sueño: al leer, la respiración se ralentiza y el movimiento pendular de los ojos favorece la calma.
Si no tienes tiempo para leer, si la lectura te parece una actividad solitaria y aburrida, si la idea de abrir un libro te causa escalofríos… Puedes usar el libro como elemento decorativo. Son tan variados los tamaños, las formas, los colores, las texturas y los alfabetos, que se abre ante ti un mundo infinito de posibilidades. Así lo afirma la interiorista Karla Chavez, que defiende que los libros no son solo para leerlos, sino también para decorar estancias y convertirlas en espacios acogedores. Dan color, y se pueden apilar en columnas en las que apoyar lámparas, cuadros, macetas, marcos de fotos, figuras. Incluso se pueden usar a modo de patas de cama, aunque aquí hay que saber elegir bien: las novelas de Stephen King pueden favorecer que el terror nos visite en plena noche.
Para gustos, los colores, pero como la lectura resulta tan beneficiosa, yo prefiero la iniciativa de Little Free Library, una organización que promueve el acceso gratuito a los libros por todo el mundo, a través de una red global de buzones de intercambio gestionada por personas voluntarias. También promueve el acceso a libros que han sido prohibidos, por considerar que, sin ellos, el mundo está menos informado y se vuelve menos inclusivo. Existen más iniciativas con idéntica misión, y poco a poco proliferan rincones con pequeñas y coloreadas casas de madera que defienden la lectura, la salud mental y, también, la alegría. Gracias.
Nota 1: la imagen superior corresponde a la casa-librería Pitascegas, en Vilardecás (Ourense). Las demás casas están en Madeira (Portugal), Alexandria (Estados Unidos) y La Haya (Países Bajos).
Nota 2: las imágenes han sido facilitadas por @libros_para_pitascegas y @_caromaassen. Silvia, gracias por descubrirme esta maravilla de iniciativa.
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