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Un futuro a pesar de los negacionistas

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Cuando se cumplen dos semanas de la catástrofe en Valencia y Albacete, nos llegan imágenes aterradoras de las inundaciones en Filipinas y Colombia. Hay miles de víctimas. Mientras pueblos y ciudades son arrasados por cantidades ingentes de agua, hay quienes se empeñan en negar que el clima ha cambiado. Siempre ha habido gota fría, siempre ha habido tormentas torrenciales que han desbordado ríos y destrozado vidas, dicen. No obstante, los científicos alertan de que estos fenómenos meteorológicos son cada vez más frecuentes, violentos y devastadores. Por desgracia, ser negacionista está de moda e, incluso, ha recabado simpatías entre los votantes de la llamada primera democracia del mundo.

Negar los problemas es una actitud ante la vida. Una actitud legítima porque, al fin y al cabo, cada uno es dueño de su vida. Quien así actúa piensa que puede eludir las consecuencias de un problema, que mirar hacia otro lado permite seguir adelante como si nada hubiera pasado. Pero la huida es una ilusión. Al final, los problemas te atrapan. Siempre. Esto lo sabemos bien quienes, en algún momento de nuestra vida, nos hemos alejado de un lugar pensando que, de ese modo, los dolores de cabeza se quedarían en él. Sin embargo, pronto comprendemos que viajan con nosotros.

Ser negacionista no tendría que suponer ningún problema, sobre todo si se tiene un impacto limitado en el entorno. La cosa se complica cuando se accede a puestos de responsabilidad, cuando de las decisiones depende la vida de miles de personas. Ahí no sirve de nada cerrar los ojos, lanzar balones fuera esperando a que pase el temporal. Los hechos hablan por sí solos y, a estas alturas, no cabe duda de que se pudo haber evitado la magnitud del desastre causado por la Dana. Se pudo. Y, si se quisiera, se podrían evitar infiernos futuros si, por ejemplo, se dejara de construir en zonas inundables. Si quieres saber si tu casa puede verse afectada, consulta el mapa elaborado por elDiario.es. Más vale prevenir que lamentar.

Nuestros mayores, guardianes de la memoria, nos cuentan que antes estas cosas no pasaban. No es una impresión, lo corroboran múltiples estudios científicos, aunque haya quien se empeñe en cuestionarlos. «El tiempo está loco», se oye cada vez más. Sí, el clima ha cambiado y la culpa es del ser humano, lo dice el 99,9% de los estudios científicos. Si no dejamos de contaminar, si seguimos destruyendo los ecosistemas, el mundo colapsará. Por desgracia, los negacionistas están empeñados en querer desmentir la realidad, hasta el punto de intentar silenciar a quienes hablan de cambio climático. En las redes sociales, los ataques a los meteorólogos son cada vez más frecuentes.

La buena noticia es que los científicos también dicen que estamos a tiempo de frenar esta tendencia destructora. Un primer paso es dejar de contaminar para obtener energía. Miles de personas dedican su vida a la búsqueda de otras fórmulas. Hasta hace poco, las llamadas energías verdes eran la eólica, la hidráulica y la solar. Hay quien incluye en esta lista la energía nuclear, porque niega el grave problema que comportan los residuos. Ay, los negacionistas.

Pues bien, en Japón han inventado la energía piezoeléctrica. Unas novedosas baldosas convierten la presión mecánica, como los pasos de los transeúntes, en pequeñas cantidades de energía. Resulta que ciertos materiales generan una carga eléctrica cuando se les aplica presión o estrés mecánico, así que, si se colocan estas baldosas en zonas muy frecuentadas, se generará energía limpia. En Japón las han puesto en estaciones de tren y han conseguido reducir de forma significativa el coste energético de las mismas. ¿Te das cuenta de lo que significa este descubrimiento? Caminas y cuidas del planeta.

Hay más. En Cartagena está la primera planta del país, y de la península ibérica, destinada a fabricar combustibles renovables a partir de residuos, como el aceite de cocina usado o los restos de la industria agroalimentaria. Estos combustibles pueden utilizarse en aviones, barcos, autobuses, camiones y coches. Con esta planta, Repsol pretende evitar la emisión de 900.000 toneladas de dióxido de carbono al año. Nada mal, ¿no crees?

El tema de la sequía también preocupa. El agua es un recurso cada vez más escaso y casi la mitad de la población mundial sufre estrés hídrico. Como el agua es imprescindible para poder vivir, los científicos llevan años buscando la manera de paliar esta grave situación y han perfeccionado el atrapanieblas, inventado en la década de los sesenta. Consiste en instalar, en zonas áridas, unas mallas finas que capturan las diminutas gotas contenidas en la niebla y las convierten en agua potable. Se colocan en lugares elevados y generan hasta cuatrocientos litros de agua al día. Un método simple y eficaz que ya se utiliza en Latinoamérica, África, Europa y Asia. ¿Qué te parece?

Los negacionistas se dedican a decir barbaridades sin fundamento científico. Muchos son gente poderosa y adinerada que solo se preocupa de defender sus propios intereses, gente peligrosa para el bienestar común. Sin embargo, son muchas las personas que trabajan para reducir el impacto del ser humano en el planeta, para ofrecer una vida digna a todos los habitantes de la Tierra, animales no humanos incluidos. Mientras unos gritan, insultan y recurren a la violencia, otros dedican su vida a construir un futuro en el que la alegría sea posible. Un futuro a pesar de los negacionistas.

Imagen: niebla en el Parque Natural del Montseny

Publicado en Compromiso Historia real Naturaleza

2 comentarios

  1. Jordi bolos Jordi bolos

    Es evidente … es muy fustrante ver como estamos auto destruyendo.

    • Virginia Virginia

      Esperemos poder revertir la situación. Un abrazo, Jordi.

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