El próximo 17 de febrero dará comienzo el Año del Caballo de Fuego, símbolo de la libertad, la perseverancia y el deseo de avanzar. El calendario lunar chino está compuesto por 12 lunas nuevas, 12 noches en las que el cielo es un manto oscuro desprovisto de luz. Con la siguiente, dicen que arranca un período propicio para iniciar nuevos proyectos, tomar decisiones importantes y romper con el estancamiento. Suena bien.
El caballo es un animal que siempre ha causado sensación. Es grande, fuerte, elegante, hermoso. Resulta hipnótico verlo correr libre, con la melena al viento. El éxito de la serie Yellowstone no radica solo en su buen guion y las excelentes interpretaciones, en especial la de Kelly Reilly, que encarna a la inigualable Beth Dutton, sino también en la belleza de los paisajes y los caballos. Ver lo que son capaces de hacer despierta asombro y admiración.
En 1872, los aficionados a los caballos de California no se ponían de acuerdo. Unos aseguraban que, durante el trote o galope, había un instante en el que el caballo no apoyaba ningún casco en el suelo. Otros decían que aquello era imposible. Para averiguar quién tenía razón, Eadweard Muybridge recibió el encargo de tomar fotografías de un caballo durante el galope. Pues bien, descubrió que, en efecto, hay un instante en el que el caballo no toca el suelo. Parece volar.
Precisamente estas imágenes fueron las elegidas por unos científicos de Harvard para insertar una imagen animada en el ADN de una bacteria viva. Cortaron el ADN de la bacteria Escherichia coli e introdujeron en él la secuencia de fotografías en el orden exacto, de tal modo que el galope del caballo quedara grabado en el material genético de la bacteria. En el futuro, esta técnica revolucionaria permitirá conservar miles de archivos de gran tamaño en una molécula diminuta.
No soy científica, así que no acabo de comprender muy bien la relevancia del experimento, pero sí imagino que la bacteria, con esta nueva información en su memoria, deseará subirse a un caballo y galopar junto a Kevin Costner por las praderas de Yellowstone. Ahora bien, deberá tener cuidado, montar a caballo tiene su riesgo: Christopher Reeve, famoso por interpretar al superhéroe Superman, sufrió una triste caída que lo dejó postrado para siempre en una silla de ruedas.
Si sueñas con pasear a caballo, hay tres cosas más que debes tener en cuenta. Primero, al día siguiente te dolerá el cuerpo de una manera que jamás habrías podido imaginar. Segundo, tu ropa apestará, pues se impregna del fuerte aroma del caballo, tan intenso como el de una axila sudada sin desodorante. Por último, pero no menos importante, debes saber que el caballo no es tímido: mientras te deleitas con el paisaje, el caballo defeca tan tranquilamente. Resulta muy agradable.
Otra cosa que tampoco te cuentan es que es un animal asustadizo. Durante un paseo por Camprodon, le pedí al guía que me hiciera una fotografía. Le tendí mi cámara y, en el momento en el que pulsó el disparador, se escuchó un «click». El caballo se asustó, relinchó, se levantó sobre las patas traseras, lanzó al jinete al suelo y echó a correr. Por supuesto, me quedé sin fotografía y sin cámara. Nunca más se me ha ocurrido montar a caballo.
En cualquier caso, me gustan los caballos. Tanto, que ojalá pudiéramos elegir qué calendario seguir. En Europa rige el gregoriano, del que tan solo han transcurrido 47 días que parecen una eternidad. Hemos encadenado una borrasca atlántica tras otra: Goretti, Ingrid, Harry, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta y Nils. En el centro y sur de la península, ha llovido lo triple de lo normal, y los vientos de los últimos días han causado cuantiosos destrozos materiales.
El clima nos tiene exhaustos, y yo, visto el buen rollito que da el significado del nuevo año chino, abogo por dejar atrás tanto drama meteorológico y celebrar la llegada del Año del Caballo de Fuego. Seguro que habrá momentos en los que olerá mal y sentiremos dolor, pero también habrá otros en los que contaremos con la fuerza necesaria para emprender nuevos proyectos y vivir con ilusión. Será como si volásemos. Así que, ¡feliz Año del Caballo de Fuego!
Imagen: departamento de Florida, Uruguay (agosto 2001).
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