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¡La Unión Europea ama al medioambiente!

"Tenemos que conseguir un futuro más sostenible, más justo y más integrador. Nadie se puede quedar atrás. De nada vale que actuemos en Europa si no conseguimos que el resto del mundo nos siga. Europa tiene que defender sus intereses, pero también tiene que promover reglas globales, porque solo con ellas se podrá hacer frente a los desafíos globales"

El pasado 9 de mayo. Día de Europa, asistí a una conferencia sobre la Estrategia Europea a favor del Desarrollo Sostenible. La organizó la Facultad de Derecho de la UAB, y contó con un ponente excepcional: Daniel Calleja, director general de Medio Ambiente de la Comisión Europea.

Escucharle fue un regalo, no solo por sus conocimientos y su trabajo en beneficio del Planeta, sino también porque, cuando habla, lo hace de forma clara, sencilla y concisa. Y con mucho sentido común. Disfruté. ¡Y el resto de asistentes! A pesar de que estaba convocada una huelga estudiantil para protestar por las elevadas tasas universitarias, la sala estaba llena de gente. ¡Bien!

He pensado que quizá te hubiera gustado asistir a la conferencia. Así que comparto aquí su contenido. ¡Espero te resulte interesante!

La Unión Europea lidera la lucha contra el cambio climático y la protección medioambiental. Tiene personalidad jurídica propia, distinta de la de los 28 Estados Miembros. Por este motivo, hay convenios internacionales en materia medioambiental en los que Europa habla con una sola voz y vota en nombre de los 28 (por ejemplo, el convenio de las especies protegidas). Esto le ha permitido aumentar su influencia en el mundo. Porque los problemas medioambientales no se pueden resolver a título individual. Hace falta una acción conjunta, y la UE tiene muchos más medios y muchos más instrumentos para trabajar en ese ámbito que un país individualmente considerado.

En la actualidad, Europa se enfrenta a importantes retos: la crisis económica, la crisis migratoria, la amenaza del terrorismo, el Brexit y el aumento de los movimientos euroescépticos. Sin embargo, existen retos mucho mayores. Retos a escala planetaria.

 * Desafío demográfico: la Unión Europea tiene 500 millones de habitantes. Es una población envejecida. No obstante, la población mundial está experimentando un crecimiento enorme, en particular en África y en Asia. En el año 2050 en la Tierra viviremos, ¡9.500 millones de personas! El 70% vivirá en zonas urbanas, el 50% de las cuales aún no han sido construidas.

En el período comprendido entre el año 2001 y 2013, China ha consumido más cemento que Estados Unidos durante todo el siglo XX. ¡Asombroso!

Hoy en día las zonas urbanas representan el 39-40% de las emisiones de gases de efecto invernadero. ¡Imagínate lo que se avecina!

* Degradación medioambiental: el 60% de nuestros ecosistemas está degradado, la calidad del agua dulce disponible se ha reducido en un 26% y los recursos naturales fundamentales para la supervivencia humana están bajo una extraordinaria presión (agua, suelo, biodiversidad, energía, materias primas).

Si continuamos así, ¡necesitaremos 1,6 planetas! Pero, no hay Planeta B.

* Problemática de los plásticos: una bolsa de plástico tarda 5 segundos en producirse, 5 minutos en consumirse, y 5 siglos en eliminarse del medioambiente.

En el año 2050, si no hacemos nada, ¡habrá más plásticos que peces en los mares! Para que te hagas una idea de todo lo que hay repartido por el mundo, si pusiéramos todos los plásticos en una montaña en dirección a la luna, ¡cubriríamos la distancia entre nuestro planeta y su satélite, ¡4.472 veces!

El diagnóstico es muy sombrío. Pero, hay solución, es posible cambiar las cosas.

Eso sí, tenemos que actuar sin dilación. Una buena señal es que el medioambiente ha comenzado a ser una preocupación importante para los ciudadanos europeos: el 95% cree que la protección del medioambiente debe ser la prioridad de los próximos años; 9 de cada 10 personas creen que el cambio climático es un problema grave; y, más del 70% quiere que la UE haga más. ¡Estamos abriendo los ojos!

La Estrategia de la Unión Europea para el desarrollo sostenible se basa principalmente en 4 ámbitos de actuación:

1

La agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Agenda a la que se han sumado todos los países para trabajar en metas concretas. Es una agenda universal económica, social y medioambiental. La UE la ha asumido y destinará un 25% de su presupuesto a la consecución de los ODS. ¡Aplausos!

2

El Acuerdo de París. Es el primer acuerdo jurídicamente vinculante contra el calentamiento global. Lucha contra los gases de efecto invernadero para conseguir que la temperatura global no aumente 2 grados.

Es uno de los tratados que más rápido se han ratificado en la historia del derecho internacional. Lo han suscrito 196 países, entre los que están India y China, los 2 países más poblados del mundo. ¡Avanzamos!

Es cierto que Estados Unidos ha decidido retirarse, pero, en cambio, sí existe compromiso a nivel de sus Estados, así como de las industrias. Tanto es así, que las emisiones en dicho país se están reduciendo. ¡Toma, Trump!

3

La economía circular. Es la gran apuesta de la UE. Consiste en pasar del modelo lineal de producir, usar y tirar, a un modelo circular en el cual hacemos un círculo virtuoso para ir a una sociedad de residuo cero. Porque, el mejor residuo es el que no existe.

La economía circular genera grandes beneficios económicos, medioambientales y sociales: se calcula que las empresas europeas pueden ahorrarse 600.000 millones de euros al año; se pueden reducir las emisiones mundiales de CO2 hasta un 4%; y, el empleo puede aumentar en 4 millones de trabajadores.

De hecho, entre 1990 y 2017, las emisiones de CO2 en la UE bajaron un 22% y el PIB creció un 58%.

Para fomentar la economía circular, se pueden poner en marcha diversas medidas.

*Ecodiseño: productos que se diseñan con criterios de sostenibilidad ambiental para alargar su vida útil y facilitar su reciclaje o reutilización.

*Contratación pública verde: favorecer que, cuando por ejemplo un ayuntamiento tenga que cambiar su flota de autobuses, este tenga opciones menos contaminantes. En Europa casi un 20% del PIB es contratación pública. Si se dirige a actividades sostenibles, ¡imagínate el efecto!

*Reciclaje: Europa quiere ser la región más eficiente del mundo en el tratamiento de residuos. En la actualidad estamos reciclando solo un tercio de lo que producimos.

En el 2030, el 65% de los residuos municipales se tendrán que reciclar. Sólo se permitirá que un 10% vaya a vertederos. ¡En marcha!

*Nuevas oportunidades de negocio: Europa quiere que todo desperdicio sea una oportunidad empresarial, de tal modo que el residuo de una empresa pueda ser la materia prima de otra. Se calcula que hay una oportunidad de negocio de 105.000 millones de Euros. Hay empresas que han dejado de pescar peces para pescar plásticos. Con el reciclaje se transforman 70 botellas de plástico en productos textiles. Por eso, los llevan a Galicia, para que ZARA los transforme en productos útiles. ¡Alucinante!

* Estrategia europea de plásticos: en el año 2030 se tendrán que reciclar o reutilizar todos los envases de plástico. ¡Todos!

Además, se quiere trabajar sobre los microplásticos, e innovar, destinando más de 250 millones de Euros a proyectos relacionados con plásticos.

Dentro de esta estrategia, una de las iniciativas que ha tenido mayor éxito ha sido la Directiva contra los plásticos de un solo uso. Se aprobó en un tiempo récord, ¡en menos 6 meses!

Esta directiva es muy importante porque cubre el 70% de la basura marina (colillas, envases de alimentos, bolsas, botellas, cubiertos, bastoncillos algodón, productos sanitarios y redes de pesca). No existe otra normativa al respecto en el mundo y, gracias a ella, otros países nos siguen: en la última Asamblea de las Naciones Unidas para el medioambiente, la UE ha conseguido un acuerdo mundial para que, de aquí al 2030, todos los países del mundo se comprometan a reducir significativamente los plásticos de un solo uso. ¡Bravo UE!

La UE también pelea por defender el futuro de nuestra industria y para garantizar la innovación. En efecto, existe una batalla mundial por las materias primas críticas (litio, paladio, helio, cobalto, etc.). Con excepción de Francia, Europa no tiene ninguna de dichas materias. Son importantes, porque están en la base de la digitalización y son insustituibles en varias tecnologías (paneles solares, turbinas eólicas, iluminación de eficiencia energética, o vehículos eléctricos).

La UE ha elaborado una lista europea de materias primas estratégicas y, en todos los acuerdos de libre comercio que firma, exige poder tener acceso a dichas materias.

4

Políticas europeas. Cubren prácticamente todos los ámbitos de la vida de los ciudadanos: calidad del aire, lucha contra las emisiones, protección de la biodiversidad, sector químico, control de las industrias, gestión de residuos y del agua, etc.

Aunque la UE tiene la legislación medioambiental más avanzada del mundo, el problema con el que se encuentra es la aplicación sobre el terreno, porque algunos Estados miembro no cumplen. En la actualidad hay más de 1.000 casos abiertos por infracciones medioambientales. Lo positivo, es que estas suponen una sustanciosa fuente de financiación para la UE. De hecho, la Dirección General de Medioambiente es la segunda que más contribuye al presupuesto europeo, por lo recaudado a través de multas por incumplimiento de la legislación medioambiental. (Si quieres saber como se porta España, te aconsejo leas este artículo publicado ayer)

Además de sancionar a los Estados, la UE propone una fiscalidad verde. Considera que debe ponerse un precio a la contaminación porque, cuando se generan emisiones, hay alguien que sufre las consecuencias. Es el principio de quien contamina, paga.

Daniel Calleja acabó su conferencia apelando a la responsabilidad individual. Y citó a la Dra. Jane Goodall: «No puedes pasar un solo día en la tierra sin tener un impacto en el mundo. Lo que haces marca una diferencia, y tienes que decidir qué tipo de diferencia quieres hacer».

El medioambiente necesita a la Unión Europea. Y la UE necesita el compromiso de todos y cada uno de sus 500 millones de ciudadanos. El domingo, con motivo de las elecciones europeas, tenemos la oportunidad de decidir qué Europa queremos, en qué Planeta queremos vivir. ¡Acuérdate de votar!

Publicado en Compromiso Historia real Naturaleza

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