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Bondades de la mascarilla

Vivimos rodeados de tres tipos de personas muy tozudas (podría utilizar otros adjetivos): las que todavía se resisten a utilizar la mascarilla; las que la usan mal, porque no tapan nariz ni boca; y las que no se la cambian nunca (o no la lavan si es de tela). La responsabilidad ciudadana como que no abunda. La materia gris del cerebro, tampoco. No es tan complicado: a más irresponsabilidad, más brotes de Covid-19, más muertos.

Ha llegado el momento de que la gente comprenda las bondades de la mascarilla. Porque, además de prevenir contagios, ¡tiene múltiples ventajas! Enumero algunas.

  • Si tienes un trozo de comida entre los dientes, ¡nadie se entera!
  • Tampoco si tienes un moco asomando y saludando con la manita.
  • Ahorras en pintalabios.
  • Si te acomplejan tus brackets, ¡nadie ve tu sonrisa metálica!
  • Si te huele el aliento, lo sufres solo tú (salvo ingesta abundante de ajo o similar)
  • Puedes bostezar libremente
  • Salvo ruido exagerado, puedes eructar tranquilamente
  • Te permite mandar a la porra a alguien sin que nadie lea tus labios
  • Incrementa la pasión, porque entorpece los besos con tu pareja en el exterior
  • Por el mismo motivo, favorece la fidelidad
  • Si llevas gafas, el vaho te sumerge en un mundo misterioso. ¡Vives una aventura!
  • Si te gusta la moda, puedes combinarla con tu ropa o complementos.
  • Puedes escribir todo tipo de mensajes en ella

Si se te ocurren más bondades, ¡compártelas!

Usa una mascarilla. Y, si conoces a alguna persona tozuda, intenta que se sume a la causa. Por tu bien y el de tu gente. Al fin y al cabo, ¡estamos todos conectados! Que tampoco es plan de que esto dure una eternidad y se lleve vidas queridas por el camino.

Póntela, pónsela.

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Publicado en Compromiso Historia real Naturaleza

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