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Lo imposible en entredicho

En ocasiones los árboles no nos dejan ver el bosque. Estamos tan abrumados por las consecuencias del Covid-19, tan agobiados por el impacto que está teniendo en nuestras vidas, que nos resulta difícil ver más allá. Es natural. No es para menos. Pero, ¡ha sucedido algo increíble! Y ahora, más que nunca, debemos celebrar las buenas noticias. ¡La que voy a contarte es gigantesca!

Empiezo por el principio. Aunque parezca increíble, algunos acontecimientos históricos han sido fruto del azar. Incluso los más deleznables. Han sucedido por decisiones de última hora, tomadas por seres humanos que han cambiado el curso de las cosas. ¡Y de qué manera! Fue lo que le sucedió a Nagasaki el 9 de agosto de 1945, cuando Estados Unidos lanzó sobre ella la segunda bomba atómica. En cuestión de segundos, una inmensa bola de fuego arrasó la mitad de la ciudad. Hubo decenas de miles de fallecidos y decenas de miles de heridos. Se dice pronto. Supongo que esta triste historia te sonará. Lo que no sé si sabrás, es que Nagasaki fue la tercera opción para aquel fatídico día. La primera en la lista era Kokura, que se salvó del desastre porque el cielo estaba nublado y había poca visibilidad. ¡Benditas nubes! Le seguía en la lista Kioto pero, ¡ay la flaqueza humana! El secretario de guerra estadounidense la descartó, porque había pasado allí su luna de miel y le había encantado. ¡Bien por ella! Aunque no para Nagasaki, en cuyo cielo brillaba un espléndido sol.

Los hibakusha, palabra japonesa que significa “persona bombardeada”, han trabajado sin descanso para conseguir prohibir las armas nucleares. Muchos ya han fallecido. En el camino, no han estado solos. En 2007 se creó la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), una coalición de centenares de organizaciones no gubernamentales de todo el mundo, cuyo objetivo era conseguir que las Naciones Unidas prohibieran estas mortíferas armas. Porque, si el Covid-19 está colapsando nuestro sistema sanitario, ni te imaginas lo que puede provocar la detonación de una sola arma nuclear. Lo arrasa todo. Todo. El problema ya no es si te pilla la onda expansiva y te mueres. Es que, si sobrevives, no habrá infraestructuras ni personas que puedan atenderte. En centenares de kilómetros. ¿Te lo puedes imaginar? Las armas nucleares son las más destructivas, inhumanas e indiscriminadas. Porque, además, ponen en peligro la supervivencia del planeta. ¡Adiós Tierra!

Tras diez años de fuerte compromiso, trabajo coordinado y una maestría en sortear obstáculos, ICAN consiguió su propósito: en 2017, 122 países votaron a favor de la aprobación del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares. Si quieres saber qué implica, qué supone y cómo se ha alcanzado, te recomiendo el maravilloso informe elaborado por ICAN y traducido al castellano y al català por FundiPau, miembro de la campaña. Como reconocimiento a la labor de ICAN, aquel mismo año se le concedió el Premio Nobel de la Paz. ¡Muy merecido!

Para la entrada en vigor del Tratado, era necesaria la firma y ratificación de 50 países. La firma fue inmediata pero, la ratificación, ¡ay! Aquí el azar no ha tenido nada que ver. La administración Trump repitió su juego sucio. En su día desplegó su mejor diplomacia para evitar la aprobación del Tratado y, habiendo fracasado, continuó por el mismo camino. No es casual, Estados Unidos es una importante potencia nuclear. Para intentar evitar lo inevitable ha recurrido a todo tipo de artimañas y hasta a amenazas. ¡Como en las películas! Pretendía que, aquellos países que ya habían confirmado su decisión de apoyar el Tratado, retiraran su ratificación. Esto no son conjeturas, existe una carta que lo demuestra, así como múltiples testimonios. Pero, esta vez no se han salido con la suya. ¡Se han conseguido las 50 ratificaciones! Lo que significa que, el próximo 22 de enero, el Tratado entrará en vigor y consolidará la prohibición de las armas nucleares. ¡Estamos de celebración! No solo se salvarán vidas, dejaremos de gastar dinero en armas asesinas. Porque, el año pasado, el gasto mundial en ellas fue de, ¡73 mil millones de dólares! Es decir, 138.699 dólares por minuto. ¿Cómo te has quedado?

La prohibición de las armas nucleares es un hito histórico. Lo que todavía no me explico, es que España no lo haya firmado y ratificado ya. Lo hará, no me cabe la menor duda. FundiPau está en ello. Esto ya es imparable, porque este es el momento en el que lo imposible se convierte en posible. Como en la impactante película, basada en hechos reales, de J. A. Bayona. Lo que está sucediendo es real. Tangible. Aunque a veces nos cueste creerlo, en la eterna lucha entre el bien y el mal, que tan bien está representada en la escultura de la fotografía, no siempre ganan los valores negativos. Lo que pasa es que hacen más ruido.

Párate y observa, estás asistiendo al principio del fin de la era nuclear. Si bien esto no figura en los titulares de los telediarios, pese a que se le dedique poco espacio en los periódicos, ¡es una maravillosa noticia! Celébrala. Saborea el hecho de que la vida que conoces no dependa de si el cielo está o no nublado. Sonríe, se ha defendido la alegría mundial. ¡Brindemos!

 

Foto: El Bon Temps perseguint a la Tempesta (El Buen Tiempo persiguiendo a la Tormenta), del escultor Apel·les Fenosa, 1978. Está en la avenida de Gaudí, Barcelona.

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Publicado en Compromiso Guerras Historia real

3 comentarios

  1. Gloria Gloria

    ¡Qué gran noticia! ¡Qué alegría! Es un hito histórico que hay que agradecer a tantas personas e instituciones que se han unido para llegar hasta aquí. Me consta que tú eres una de esas personas y siento un enorme orgullo de ser tu amiga y compartir este éxito cuyas consecuencias son inconmensurables para la humanidad y la Tierra. ¡Gracias!

    • Virginia Virginia

      A ti, querida Gloria, por estar siempre ahí, animando y apoyando. ¡Brindemos!

  2. Arbre Agulló Arbre Agulló

    És la lluita de tota la vida. 2021 farà 50 anys que Pepe B. Jo mateix, i d, altres vam patir la repressió per dir NO ALS EXÈRCITS

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