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El abc de la existencia

Cada vez que paso por delante de algún colegio compadezco a los alumnos. ¡En serio! Les veo con la mochila cargada de libros y la agenda repleta de deberes. Sin ilusión en sus rostros, con una condena de nueve meses de clases y exámenes. No veo ni curiosidad ni ganas de aprender. Y es natural. De todo lo que estudiaste en la escuela, ¿qué recuerdas? Las amistades, eso seguro. Y las primeras veces: un beso, una carta de amor, una calada, celos, peleas, tu corazón roto. Pero del contenido de las distintas asignaturas, ¿recuerdas mucho? Yo no. Y eso que pasaba muchas horas memorizando ríos, continentes, filósofos, fórmulas matemáticas, batallas, conquistas, elementos químicos, y así un largo etcétera. Por no hablar de los libros que tenía que leer, muchos escritos en un castellano arcaico con el que resultaba imposible conectar. Ideal para traumatizar al alumnado.

Creo que la educación escolar está mal enfocada y que no sirve para mucho. Desde luego no te prepara para el mundo en el que vas a vivir. ¡Para nada! Te llenan la cabeza de cosas inservibles y, las que deberían enseñarte para sobrevivir, las omiten. Sí aprendes lo que es amar una profesión, porque hay maestras y maestros que se desviven por sus alumnos, por echarles una mano, por subrayar sus cualidades y potenciar sus habilidades. Luego están los otros, los que te amargan la existencia porque son incapaces de ver al otro, y mucho menos de ayudarlo. A parte de eso, poco más. Cuando, en realidad, la escuela debería prepararte para la vida. Sino, ¿de qué sirve? ¿Para perder el tiempo?

Ahora que están tan de moda las series, películas y libros apocalípticos, ¿te has parado a pensar si serías capaz de sobrevivir en un mundo así? Yo no. Ni sé reanimar a nadie ni hacer fuego sin cerillas ni pescar o cazar nada. Tampoco me veo muy capaz de construirme una cabaña con ramas, la verdad. Por no hablar de la orientación, esa capacidad que tiene la gente de campo de guiarse en la oscuridad de la noche con la ayuda de las estrellas. Por favor, ¡si solo reconozco un par de constelaciones!

En la escuela deberían darte herramientas para que puedas manejarte por la vida sin demasiadas dificultades. ¡Ya tendrás tiempo de que se te complique la existencia! Necesitamos una educación valiente, revolucionaria. Una en la que se priorice lo que llamo «el abc de la existencia», conocimientos sobre cuestiones prácticas. En función de la temática, los articulo en cinco bloques:

Cultura: hay quienes piensan que no sirve para nada, que es un mero entretenimiento. La pandemia ha demostrado que es mucho más que eso. Nos permite sentir, vivir otras vidas, cultivar una mente abierta, empática, sensible. Ser parte de la belleza que ya impera en el mundo. Recomendaría altas dosis de literatura, de cine, de música. Sin imposiciones, pero sí con explicaciones de lo que significa, lo que transmite, lo que despierta. ¿Quién no ha llorado viendo a Billy Elliot cumplir su sueño?

Emociones: un poco de educación cívica y en valores no vendría mal. Pero de la de verdad, que en clase se debate mucho pero luego mira, acabamos de botellón en plena pandemia o matando a nuestra pareja. Tampoco estaría mal que nos enseñaran nociones básicas de psicología para relacionarnos con los demás. Sería maravilloso ser capaces de gestionar las emociones negativas como la rabia, la ira, la envidia, el desamparo, el dolor, la tristeza, el desamor, la frustración, y así no convertirnos en seres amargados que descargan su mal humor sobre el primero que pillan. Oye, ¡que yo no tengo la culpa de lo que te pasa! Bastante tengo con lo mío.

Gestiones: nociones básicas sobre declaraciones de impuestos, operaciones bancarias, contratos de trabajo, de alquiler o compraventa de una vivienda. Cuidar de tu hogar, aprender a limpiar, a colgar un cuadro o una lámpara, a cambiar un grifo, o a arreglar una cisterna. Menos mal que existe YouTube, ahora la pared de mi casa ya no parece un queso emmental tras el paso de un taladro en unas aventuradas manos.

Naturaleza: vivimos en la Tierra, pero no tenemos mucha idea de cómo funciona ni de con quiénes la compartimos. Salvo contadas excepciones, claro. No estaría mal empezar a conocerla, ser capaces de mirar el cielo y saber si tenemos que correr porque se avecina un aguacero, un tornado, un rayo. Descubrir cómo las distintas fases lunares influyen en nuestro organismo, en nuestro estado de ánimo, en la agricultura. Ser conscientes de las consecuencias que tienen nuestros actos sobre los animales no humanos, sobre el medioambiente y, por lo tanto, sobre nosotros mismos. Y, sobre todo, es fundamental aprender a cuidar la casa en la que vivimos. ¡No tenemos otra!

Supervivencia: deberíamos tener unos mínimos conocimientos médicos, y así no acudir al ambulatorio muertos de miedo cada vez que nuestro cuerpo presenta alguna sintomatología extraña; también es crucial el aprendizaje de primeros auxilios, así como de técnicas de supervivencia: potabilizar agua, encender una hoguera, hacer nudos resistentes, reducir el estrés con la meditación, el yoga; saber qué vitaminas y minerales necesitamos y en qué alimentos podemos encontrarlos; aprender a cultivar hortalizas; nadar bien, saber qué hacer ante un incendio, una tormenta, una lluvia de asteroides. También estaría bien comprender las distintas jergas profesionales, así como conocer nuestros derechos. Más que nada para que nadie te tome el pelo.

Seguro que me dejo algún tema importante, pero para mí todo esto es básico. Necesario. Para todo ser humano. Si la enseñanza empezara con lo que implica estar vivo, despertaría interés. Iluminaría los rostros que ahora acuden apagados a las aulas. Sería el caldo de cultivo para un mañana mejor. Para ti. Para mí. Para todos los seres vivos de este planeta azul. Merece la pena intentarlo.

La educación de la juventud no es ni poco ni muy importante; tiene una repercusión universal y absoluta. Aristóteles.

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Publicado en Escritura

7 comentarios

  1. pilar pilar

    Que razón tienes en todo!! EL mundo necesita más personas que piensen como Tú!!
    Amiga!! Ganas de verte!!
    Pilar

    • Virginia Virginia

      ¡Muchas gracias Pilar! Yo también tengo ganas de verte. En breve!

  2. joan joan

    si la meva filla, 16 anys, et llegeix aquest article, passes a ser la seva heroïna ipso facto…quantes vegades hem xerrat d’això! I és que sembal tan obvi que el sistema actual és arcaic, fora de tota realitat, i més tenint en compte que en els últims 15 anys on tot ha canviat a una velocitat que a vegades fa por, que no s’enten la falta de voluntat política per fer una reforma seriosa del pla d ‘educació.

    • Virginia Virginia

      Merci Joan per les teves paraules. Ho canviarem, nomès cal temps! Abraçada.

  3. Jordi Ortega Soriano Jordi Ortega Soriano

    Totalmente de acuerdo contigo. No somos ni un examen ni una nota. Esperó que en un futuro no muy lejano, cambie para mejor.

    • Virginia Virginia

      Gracias Jordi! Cambiará, sin duda. Un abrazo.

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