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Agradece tu retrete

De todos nuestros objetos cotidianos, el retrete es el más importante. Ese recipiente con forma de taza, que acostumbra a ser de porcelana o loza esmaltada, cumple una labor fundamental en nuestra higiene diaria. Como por arte de magia, hace desaparecer nuestras deposiciones y las manda lejos. No siempre fue así. Durante siglos, los orinales se vaciaron por las ventanas al grito de «¡Agua va!». Esto, además de ser algo asqueroso, propagó el tifus y otras enfermedades infecciosas. No fue hasta el año 1775 que se inventó el inodoro moderno (aquí encontrarás más información sobre su historia).

Si te hablo del inodoro no es porque de repente me interese lo escatológico. Podrías pensarlo porque, la semana pasada, te hablé de los efectos secundarios del otoño. Verás, es que hoy es el Día Mundial del Retrete. Con él se rinde homenaje a este invento y se sensibiliza a la población sobre la importancia de contar con uno. Preserva nuestra salud y dignidad. Sin él, la vida es sucia. Peligrosa. Indigna. Si bien toda persona tiene derecho al acceso a un saneamiento que sea salubre, higiénico, seguro, social y culturalmente aceptable, que proporcione intimidad y garantice la dignidad, la realidad es otra: 3.600 millones de personas no tienen acceso a servicios de saneamiento gestionados de forma segura. Es decir, casi la mitad de la población mundial carece de un retrete digno. Utilizan instalaciones que no permiten eliminar de forma segura los excrementos humanos, lo que contamina las fuentes de agua potable, los ríos, las playas y los cultivos alimentarios, y también propaga enfermedades mortales entre la población. Hay más motivos para escandalizarse: al menos 2.000 millones de personas se abastecen de fuentes de agua potable contaminadas por heces; 494 millones de personas todavía practican la defecación al aire libre; cada mes, millones de niñas y mujeres dejan de asistir a la escuela o al trabajo porque tienen la menstruación, con las consecuencias terribles que esto tiene en su educación y economía; y, cada día, más de 700 niñas y niños menores de cinco años mueren por enfermedades diarreicas causadas por agua insalubre o por saneamiento o higiene deficientes. Increíble pero cierto. Y evitable.

Cuando te domine la frustración, la ira, la pena o la preocupación, y acudas al inodoro, míralo bien. Valora la suerte que tienes. Inmensa. Infinita si dispones de más de uno en casa. Recuerda todo lo que ese asiento de cerámica hace por ti:

  1. Se lleva tus deposiciones
  2. Mantiene tus excrementos lejos del agua y de la cadena alimentaria
  3. Preserva tu dignidad
  4. Te protege de enfermedades mortales como el cólera o el tifus
  5. Te permite ir a la escuela, al instituto o al trabajo sin tener que preocuparte por tus necesidades fisiológicas o tu menstruación

Agradece formar parte de la mitad privilegiada del planeta. Y, si puedes permitírtelo, colabora para que la otra mitad también tenga una Roca en la que apoyarse.

A menudo damos por hecho las cosas que más merecen nuestra gratitud. Cynthia Ozick

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Publicado en Historia real Mujeres Naturaleza

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