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Toma zasca

De lunes a viernes, poco antes de las siete de la mañana, Trufa y yo salimos a pasear. Mientras ella olisquea árboles, farolas y césped, yo bostezo y me desperezo. A veces nos sorprende la luna. Brillante; hermosa. En cuestión de semanas, lo hará el sol. Durante el paseo, coincidimos con otros vecinos humanos y perrunos. A los que no son amistosos los evitamos, pero a otros los saludamos siempre. En especial a una perra, Lucy. Al principio la mirábamos con cautela. También, con curiosidad. Solo tiene tres patas. Perdió una delantera al ser atropellada por un coche que se saltó un semáforo. Por fortuna, salvó la vida. Aprendió a caminar con una pata menos y se defiende bien. Incluso gruñe a perros que no le gustan y a patinetes veloces que nos importunan. Lucy no tiene miedo, sí muchas ganas de seguir adelante. No es la única.

En el mundo hay muchas personas con limitaciones físicas que luchan a diario. Algunas se han visto privadas de algún miembro por culpa de un accidente, de una enfermedad. Otras, han nacido así. La ausencia de algún brazo, antebrazo o mano se llama agenesia transversal de miembros superiores y es más frecuente de lo que creemos. En los últimos años, está aumentando el número de casos de una forma que empieza a ser alarmante. Preocupa. Tanto, que la Agencia de Salud Pública francesa está investigando las posibles causas. Se barajan varias hipótesis: la ingesta de algunos medicamentos o alimentos, la contaminación atmosférica, el uso de pesticidas, y la herencia cromosómica. Por desgracia, hasta el momento no se han obtenido respuestas concluyentes. Habrá que esperar y confiar en la ciencia para hallar una explicación. Solo así se podrá buscar y, en el mejor de los casos, encontrar una solución al problema. Ojalá.

Mientras tanto, el afán de superación de miles de personas, humanas y no humanas, les lleva a buscar el modo de que su carencia no sea una condena. No es fácil. Muchos se hunden en estados depresivos; otros encuentran una salida. Algunos, incluso, superan los obstáculos y nos regalan belleza. Es el caso del músico alemán Felix Klieser. Nació sin brazos. Su amor por la música clásica le llevó a desear tocar la trompa. Le dijeron que era un sueño inalcanzable, que nunca conseguiría ser un músico profesional. No hizo caso, peleó duro y lo consiguió. Empezó a tocar con cinco años y, desde los diecisiete, se dedica a ello. ¡Toma zasca! Es solista y también toca en grandes orquestas como La Camerata de Salzburgo o la Filarmónica de Gran Canaria. Verle tocar con un pie es alucinante. No solo por la dificultad de la postura, sino por la habilidad que tiene de mover los dedos de los pies. Otro ejemplo de superación son los miembros de la Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie. Tienen acuarelas que son una auténtica maravilla y no dejo de preguntarme cómo narices controlan tan bien el pincel.

Cuando me cruzo con una persona a la que le falta alguna parte del cuerpo, siempre me pregunto cómo lo gestionará. Si será capaz de sonreír a diario. Para mi sorpresa, veo a bastantes personas más comprometidas con la vida de lo que lo estamos los demás. Cada mañana, Lucy me recuerda lo importante que es creer en uno mismo. Ir a por lo que quieres. Superar miedos, inseguridades. No siempre es fácil, pero hay que intentarlo. Darse por vencido es perder la partida de antemano.

«Cuando quieres hacer algo, lo que importa no es lo que tenías cuando naciste, lo que te dio el cielo o algo así. Lo que importa es que quieras hacerlo y cuánto vas a invertir en ese deseo». Felix Klieser

Foto: Luces de Invierno-Noches Lluviosas, de Rosaleen Moriarty-Simmond, APBP (puedes ver esta y otras pinturas aquí).

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Publicado en Escritura Historia real Naturaleza

2 comentarios

  1. Tita Almirall Tita Almirall

    Muy acertado. El artículo, pero…..Muy Duro padecer una MINUSVALIA,la sociedad q hemos creado NO LOS QUIERE! también es verdad q una parte importante de gente Muy Comprometida.
    Un abrazo

    • Virginia Virginia

      Hay de todo, como en muchos temas. Esperemos que, con el tiempo, haya más gente comprometida que desconsiderada. Gracias por tu comentario, Tita. Un abrazo.

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