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Las enseñanzas de Sant Jordi 2022

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Hay quien dice que aquí se viene a aprender. De lo que no hay duda es de que, este año, la jornada de Sant Jordi nos ha enseñado cosas importantes. Había ganas de celebrarla, de llenar las calles de rosas y libros. En la ciudad de Barcelona, incluso se estrenaba una gran zona dedicada al Día del libro. Lo que no esperábamos era compartirlo con truenos, granizo, viento y lluvia. El resultado fue nefasto: carpas que no aguantaron y que salieron volando, heridos y miles de libros y rosas sin defensa posible. Nadie lo olvidará.

Hacía tiempo que no se vivía una tormenta de tal calibre en la ciudad. Lectores, libreros, editores y escritores nos confiamos al ver brillar el sol en el cielo de la mañana. Incluso hubo quien recurrió a las gafas de sol para protegerse de los intensos y deslumbrantes rayos que nos iluminaban, y que parecían contradecir los pronósticos meteorológicos de lluvia y viento. Sant Jordi transcurría con la alegría habitual. Incluso más. ¡Por fin se podía celebrar sin mascarillas!

Libros, rosas y sonrisas se acumulaban en las calles. Nada parecía indicar que, en cuestión de minutos, el cielo se oscurecería y todo cambiaría. ¡Y de qué manera! Granizo torpedeando calles y cabezas, personas corriendo en busca de refugio, libreros intentando proteger los libros con sus cuerpos, vendedores de rosas incapaces de salvar los delicados pétalos, perros asustados por el ruido ensordecedor de los truenos. En su eterna batalla contra el caballero y su lanza, el dragón bramó con toda su fuerza.

Hemos aprendido algunas cosas. En primer lugar, que es mejor no tener grandes expectativas. Está en nuestra naturaleza soñar y pedir deseos. Algunos son inalcanzables; lo sabemos y lo aceptamos. Otros parecen estar a nuestro alcance y, guiados por la ilusión y la esperanza, los perseguimos. Cuando no los cumplimos, sentimos tristeza, frustración. ¡Estábamos tan cerca de conseguirlo! Tras dos años de pandemia, era comprensible que deseáramos un Sant Jordi inolvidable y, quizá, depositamos en él unas expectativas demasiado altas.

Sant Jordi también nos ha enseñado que la adivinación total no es posible, al menos en cuestiones meteorológicas. Si bien la población había sido informada de que durante la jornada viviríamos lluvias intermitentes y viento, nada se dijo de ninguna granizada. La cosa fue seria: en cuestión de escasos minutos, las calles quedaron pintadas de blanco, lo que, en un momento de tregua, provocó gran alegría entre los más pequeños, que improvisaron batallas de bolas de granizo. Los meteorólogos afirman, en su defensa, que lo sucedido era muy difícil de prever.

Finalmente, y quizá esta sea la enseñanza más importante, Sant Jordi nos ha mostrado hasta qué punto el ser humano es un superviviente que no se rinde fácilmente. Mientras el dragón destruía escenarios y provocaba huidas en masa, hubo lectores que permanecieron inmóviles debajo del aguacero, sin abandonar su puesto en la cola de firmas. Aunque las fuertes ráfagas de viento les volvió del revés los paraguas, aunque el granizo les golpeó de forma implacable y el agua les empapó la ropa, no desistieron. Querían su momento con su escritor preferido, intercambiar unas palabras. ¡Llevaban días deseándolo!

Del mismo modo, algunos escritores que se vieron sorprendidos ante la pérdida de la lona que les cobijaba, continuaron firmando libros resguardados en portales. Si sus lectores aguantaban la tromba de agua, ellos también. Esta fidelidad, que para algunas personas puede ser considerada masoquismo, es, en realidad, la pura esencia de la Diada de Sant Jordi. Ese amor por las historias encuadernadas, por las manos que las escriben.

Este año se ha cumplido la leyenda más que nunca. Ha habido dragón, sangre, lucha, miedo y valentía. Y, al final, una flamante victoria de Sant Jordi coronada por un precioso arcoíris. Otro ejemplo de que, por más sombría e hiriente que sea una tormenta, al final, siempre sale el sol. Recordémoslo.

Foto: final de la jornada en Barcelona (fuente: BTV El temps).

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Publicado en Historia real Libros Sin categoría

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