Saltar al contenido →

Tres nombres rodeados de misterio

tres-nombres-rodeados-de-misterio

A veces la vida está llena de coincidencias maravillosas cuyo significado no acabamos de comprender. Son hechos sorprendentes que parecen indicar que todo está conectado, que todo tiene una explicación. Que no entendamos algo no significa que no exista, y, desde luego, hay tres nombres de Un tesoro en el olvido con los que el misterio está servido.

Nombrar a un personaje no es tarea fácil, aunque mucho más difícil me resulta titular mis novelas. ¡Se me da fatal! Menos mal que existen personas dispuestas a echar una manita. En cuanto a los nombres, a mí se me ocurren mientras escribo, como casi todo lo que sucede en mis historias. Tres de ellos han generado una cadena de casualidades que todavía me tiene perpleja.

La protagonista de mi novela se llama Clara. Me pareció una buena manera de compensar la oscuridad que este personaje alberga en su interior. Si bien una cosa clara es algo que tiene o recibe mucha luz, Clara está muy lejos de la luminosidad que parece representar. No ha tenido una vida fácil y, al morir su abuela, la única familia que ha conocido, se hunde todavía más. El nombre se convierte así en un aliado decidido a no dejarla a la deriva.

La sorpresa vino después, cuando descubrí que la que sería mi editora se llamaba Clara. De todos los nombres posibles, solo uno iba a ser mi ancla en Ediciones B, ¡Clara! La cosa no acabó ahí. No tardé en saber que, la dependienta de la perfumería Marta, establecimiento que existió en el barcelonés barrio de Galvany y en el que sucede una escena de la novela, también se llama Clara. Para acabar de redondear el tema, también se llama así la librera de La Casa del Libro encargada de que la presentación de la novela en Barcelona fuera bien. ¿Hola?

Por si la coincidencia nominal no bastara para dejarme boquiabierta, se añadió otra más. Mi Clara se apellida Vera porque necesitaba un apellido que, combinado con el nombre, sonara parecido a «calavera». Lo que no podía imaginar era que, con ocasión de mi entrevista en el programa televisivo Plaça Tísner, conocería a una Clara Vera de carne y hueso. Con la complicidad que da una casualidad increíble, esta periodista me confesó que, al igual que mi protagonista, ella creció sufriendo ese mote, así como el de «claveguera», cloaca en catalán.

Florencio es el protagonista de la parte de la novela que transcurre entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. El nombre lo tomé prestado de un conocido, porque me pareció idóneo para un mosaísta que fabrica flores de cemento. La sorpresa vino con ocasión de la presentación de la novela en el manresano taller Mosaics Martí, fundamental en la fase de documentación de la novela. Una de las trabajadoras del taller me contó que su fallecido padre también se llamaba así.

Por último, está el caso de Gisela. Sin ánimo de destripar la novela, es un personaje que tiene su importancia. Lo tomé prestado del que creo debió de ser mi primer amor, aunque entonces yo no lo sabía, porque era demasiado pequeña para entender la fascinación que sentía por aquella alumna unos años mayor que yo. Durante el patio no le quitaba ojo, y todavía recuerdo la alegría que me produjo averiguar su nombre. Pues bien, cuando Ediciones B recibió mi manuscrito, encargó un informe de lectura para valorarlo. ¿Cómo se llama la autora del informe que cambió para siempre el destino de la historia de Clara y Florencio? ¡Gisela!

Un tesoro en el olvido no es solo un libro que cuenta una historia de aventuras y superación. Es un mundo repleto de nombres, de vidas, de señales que parecen indicar que, de un modo u otro, el manuscrito estaba destinado a salir del olvido. Me gusta pensar que esto es así; sentir que, pase lo que pase, todo tiene sentido; que no vamos a la deriva, perdidos por el mundo; que la vida está envuelta de misterio; que hay un puerto al que llegar, en el que atracar y ser feliz.

Print Friendly, PDF & Email

Publicado en Escritura Historia real Libros

2 comentarios

  1. María del Mar María del Mar

    Yo también creo que todo está conectado y que hay un futuro azul en el que anclar. Me encanta descubrir esas casualidades ¡dan sentido a tanto! Un placer leerte y empezar el día con una sonrisa. Viva la alegría.

    • Virginia Virginia

      Muchas gracias por tu comentario, María del Mar. Viva la alegría.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *