Saltar al contenido →

Reciclar para defender la amistad arbórea

Hay un antes y un después de La vida secreta de los árboles, de Peter Wohlleben (ediciones Obelisco, 9ª ed. 2018). El autor es un ingeniero forestal alemán que ha trabajado durante más de 20 años como guarda forestal. ¡Cuenta cosas alucinantes!

(Ojo, ¡spoiler inmediato!)

Sabías que los árboles son seres sociales? ¡Establecen relaciones de amistad! Las raíces conectan a la mayoría de individuos de una especie y de una población, y, con ellas, crean una red con la que ayudan a los ejemplares enfermos y a los débiles. Incluso a los que han muerto.

Se respetan, de tal modo que un árbol crece hasta que con sus ramas topa con la punta de las de su vecino. Como el espacio ya está ocupado, frena. Sólo continúa expandiéndose si el individuo es de otra especie. Entonces sí que compite con él por la luz del sol. ¡Ojalá la humanidad procediera igual! Los árboles saben que es mejor trabajar en equipo. Funcionan mejor juntos porque, entre todos, crean un ecosistema que amortigua el calor y el frío extremos, almacena agua y produce aire húmedo. De este modo, juntos viven protegidos de las inclemencias del tiempo, como los incendios o las tormentas.

¡También hablan! Son capaces de expresarse, lo que se percibe muy bien cuando son atacados. Se avisan mediante sustancias odoríferas cuando hay alguna amenaza. En la sabana africana, las jirafas se alimentan de acacias de copa plana. Para ahuyentar a estos herbívoros, los árboles envían, en cuestión de minutos, sustancias tóxicas a las hojas para que las jirafas noten un sabor amargo y se marchen. ¡Qué listos! Pero, además, emiten gas etileno para avisar a sus congéneres del peligro, gracias a lo cual estos se preparan para el ataque, generando a su vez más sustancias tóxicas.                                            Cuando el agresor es un insecto, reconocen al bicho que está mordiendo sus hojas, porque la saliva de cada especie es diferente. Y generan sustancias químicas para atraer a sus depredadores y que se lo coman. ¡Menudos estrategas!

Incluso mandan señales eléctricas a través de las raíces. Lo hacen por medio de unas células nerviosas que se encuentran en la punta, con una velocidad de un centímetro por minuto. Como es algo lento, muchas veces se intercalan hongos entre las raíces, que actúan como la fibra de vidrio de Internet. De este modo, la seta se convierte en una súper aliada de los árboles, porque ayuda a agilizar la comunicación entre ellos sobre peligros diversos, como insectos o sequías. ¡Si supieran los recolectores de setas que privan al bosque de algo más que un simple hongo!

Investigaciones recientes afirman que existe una red subterránea que atraviesa los bosques cuyo impacto aún se desconoce. Pero, lo que sí se sabe es que nuestras plantas de cultivo y de jardinería han perdido la capacidad de comunicarse. Sus raíces están sordas y mudas, con lo que las plantas se convierten en una presa fácil para los insectos. Por eso necesitamos insecticidas, ¡con las consecuencias que estos tienen para la biodiversidad!

Cada año desaparecen entre 74.000 y 93.000 Km2 de selvas en el mundo, lo que significa que cada minuto se tala una cantidad de árboles equivalente a 36 campos de fútbol. ¡Cada minuto!

La industria papelera tiene gran parte de culpa, porque el papel se obtiene de la madera de los árboles. Su invención se produjo en China hacia el año 200 a.C. Seguramente su artífice, Ts’ai Lun, no imaginó lo importante que sería dicho material para transmitir la cultura de una generación a otra. Ni tampoco podía prever el impacto que su producción tendría sobre el Planeta. Esto es terrible, porque los árboles son fundamentales en el equilibrio terrestre. Entre otras funciones importantes, reducen los niveles de dióxido de carbono, que es el gas de efecto invernadero más nocivo. Si se talan para fabricar papel, los árboles dejan de limpiar la atmósfera y, encima, se genera más CO2. En cambio, si se recicla el papel ya existente, se consume la mitad de energía de lo que supone fabricar papel nuevo, y se emite un 40% menos de gases de efecto invernadero.

Hoy es el Día Mundial del Reciclaje. Con él se quiere concienciar a la población sobre la necesidad de cambiar los hábitos de gestión de residuos. Se quiere lograr una mayor reutilización de las materias primas. Aunque sea por una cuestión de supervivencia porque, con las actuales previsiones de constante incremento de la población mundial, es imposible mantener el presente ritmo de consumo. Necesitaríamos un planeta y medio, ¡casi nada!

¿Cuánta basura generamos? En el último informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística, se indica que, en 2016, las empresas gestoras de residuos urbanos recogieron en nuestro país 21,9 millones de toneladas de residuos. Es decir, 471 kg de basura por habitante. ¡Toma!

¿Cuánto se recicla? En la Unión Europea, el 45% de los deshechos urbanos. España, sólo el 29%. El resto, o se incinera, o se lleva a vertederos. Españoles, pero también extranjeros, porque parte de tu basura y la mía va a parar a países como Malasia o Filipinas. ¡Exportamos basura!

¿Cómo reciclamos? Ecoembes dice que estamos mejorando. Según su última memoria anual, en España ya se recicla el 78,80% de los envases de plástico, latas y briks, y los envases de papel y cartón. Sin embargo, organizaciones como Greenpeace denuncian que estos datos son incorrectos, puesto que el 60% de los envases plásticos acaban contaminando el medioambiente.

La recogida selectiva permite saber qué residuos son los que más generamos en nuestros hogares. ¡Parece que el papel va en cabeza! (Fuente: INE)

Como escritora y lectora, no puedo obviar la problemática del consumo de papel. En la actualidad parece difícil dejar de utilizar este material, pero, al menos, deberíamos utilizar solo papel reciclado. Olvidarnos de talar árboles para fabricar más. La buena noticia es que parece que cada vez reciclamos más papel. En efecto, según la última memoria anual de generación y gestión de residuos del Ministerio para la Transición Tecnológica, en España se recicló el 79,68% de los envases de cartón y papel generados (3,5 toneladas).

Se habla de un incremento del 12% del reciclaje en los contenedores amarillo y azul, lo que sin duda indica un aumento de la conciencia ambiental. ¡Bien! Pero, reciclar no es suficiente. Los datos son alarmantes: este mes de mayo, el nivel de CO2 en la atmósfera ha superado todos los records anteriores y ha alcanzado cotas nunca vistas durante toda la historia de la humanidad. ¡Es alarmante!

Tenemos que reducir el consumo, y por lo tanto la fabricación, de productos contaminantes. ¿Te acuerdas de cuando se compraba a granel? Aquí ya te comentaba que la tendencia va en esa dirección. Reciclar (guía), reducir y reutilizar. También exigir a nuestras administraciones públicas que adopten políticas dirigidas a proteger el medioambiente. Nuestro hogar.

Mientras aportas tu granito de arena, paséate por el bosque. Abre los ojos y presta atención. ¡Quizá los árboles te den alguna sorpresa!

¡Feliz Día Mundial del Reciclaje!

Publicado en Compromiso Libros Naturaleza

6 comentarios

  1. Óscar Óscar

    Que grande. Feliz día!

    • Virginia Virginia

      ¡Feliz día Óscar!

  2. Carme Portas Carme Portas

    Que xulo!!!m’ha encantat!

    • Virginia Virginia

      Merci Carme! El llibre és tot un descobriment!

  3. Mercedes mazarico culleres Mercedes mazarico culleres

    Perfecto Virginia, que gran desconocimiento tenemos sobre la naturaleza en general , por eso quizás la tratamos tan mal!!!que penita a partir de ahora me esforzaré más en respetarla!!!👍👍🌳🌲

    • Virginia Virginia

      Gracias por tu comentario Merche. Creo que das en el clavo: maltratamos la Naturaleza porque desconocemos su funcionamiento. Por eso me parece imprescindible compartir todo cuanto vayamos descubriendo. Un abrazo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *