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Atrévete con la música

Uno de mis retos para este 2021 es tocar un instrumento. El año pasado lo intenté con la guitarra, pero fue un desastre. Hay que apretar con fuerza las cuerdas del mástil, y después de practicar me dolían las yemas de los dedos. ¡Durante un par de días! Esto era un serio problema, porque las necesito para darle vida a mis historias. Sin embargo no he querido renunciar al sueño de convertirme en una música aficionada, aunque tampoco quiero complicarme la vida. Se trata de levantarme el ánimo viendo que soy capaz de tocar melodías, ¡no de machacarme! Para eso ya está la pandemia (y la clase política).

Analicé la situación. Existen cuatro grandes categorías de instrumentos: de viento (saxofón, clarinete, flauta, etc.), de cuerda (violín, piano, arpa, guitarra, etc.), de percusión (timbal, tambor, bombo, etc.), y los eléctricos. Al final, me he decantado por la flauta dulce. Ligera, fácil de transportar, sencilla de tocar, ¡y divertida! No la tocaba desde el colegio, imagino que como tú. Se utiliza en las escuelas para la iniciación musical, precisamente porque no es difícil. Así que aquí me tienes, aprendiendo diversas melodías gracias a tutoriales online como YouCanPlayIt. ¡No se me da mal! Y, lo mejor de todo, me rio mucho. Es especial cuando no tapo bien un agujero y sale un sonido espantoso. Quizá los vecinos no se diviertan tanto, claro. Pero es cuestión de tiempo que les deleite los oídos. ¡Estoy en ello!

La flauta es un instrumento muy antiguo. Existen hallazgos arqueológicos de ejemplares construidos con hueso de ave hace más de 6.000 años. Esto no es casual, porque la música parece tener un pasado extenso, tanto o más que el lenguaje verbal. Las personas han cantado y bailado juntas en todas las culturas. ¡Lo seguimos haciendo! Vale, ahora no es aconsejable reunirnos en grupo, ¡pero volveremos a ello!

Las ventajas de la música son muchas y están estudiadas científicamente. Te animo a que la vivas no solo como oyente, sino también como practicante. Quizá ya lo hagas y toques uno o más instrumentos. En dicho caso, ¡te felicito! En caso contrario, inténtalo. Recupera las ganas de aprender. De jugar. De descubrir cosas nuevas. Hoy en día lo tienes fácil para ponerte manos a la obra, ¡ni siquiera necesitas salir de casa!

He descubierto cosas curiosas sobre la música. Las comparto contigo.

  • La música se considera uno de los elementos que causa más placer en la vida (esto ya lo sabías, ¿verdad?).
  • Ante estímulos emocionales, el cerebro genera respuestas fisiológicas y, en el caso de la música, libera dopamina, como también lo hacen la comida, el sexo y las drogas.
  • La musicoterapia es una maga: estimula funciones disminuidas o deterioradas que permiten realzar tratamientos convencionales. Con ella mejoran pacientes con trastornos del movimiento, demencias, trastornos neurológicos, y dificultad en el habla producto de un accidente cerebrovascular. ¡Bravo!
  • No es extraño que cuando ves una película de suspense o terror de repente te tensiones. ¡Es culpa de la música! Tu amígdala cerebral reacciona ante el estímulo sonoro y te predispone a entrar en estado de alerta. Por eso te temes lo peor segundos antes de que un tiburón se coma a alguien que practica surf (confieso que me encanta ese momento, ¡pobre ingenuo!).
  • Si disfrutas cuando escuchas canciones tristes, no es que seas masoquista. Es que tu cerebro segrega una hormona, la prolactina, que te produce un sentimiento de consuelo. ¡Te abraza!
  • A menudo no puedes quitarte una canción de la cabeza. Puede ser porque te guste mucho, pero lo más probable es que la corteza auditiva del cerebro esté intentando ordenar la información. Interpreta que faltan trozos de la melodía, con lo que mediante la repetición procura llenar los espacios que le faltan. Los anuncios publicitarios recurren mucho a esta táctica para que no te olvides del producto y lo compres. ¡Tramposos!
  • Aunque te parezca increíble, existen personas a las que no les gusta la música. No me refiero a que detesten un estilo concreto (a mí me pasa con el reguetón, ¡no lo soporto!), sino a que padecen anhedonia musical. Es un trastorno que impide sentir placer a quien escucha música y que parece estar relacionado con las vías nerviosas que relacionan el oído con el sistema de recompensa cerebral. Lo padece el 5% de la población mundial. De corazón, ¡espero que no sea tu caso!

La música juega un papel fundamental en tu vida. En la mía. En la de casi todos. Es así desde tiempos inmemoriales. Te hablé de sus positivos efectos y de películas con escenas únicas en La música al poder. Viendo los vientos que soplan, te recomiendo encarecidamente que recurras a ella, ¡a diario! Como consuelo, como terapia, como reto, como celebración. Cada día es un nuevo comienzo. Si le sumas notas musicales, ¡será mejor!

«Somos lo que somos con la música y por la música, ni más ni menos.» Facundo Manes, neurólogo y neurocientífico

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Publicado en Historia real Naturaleza

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