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El placer del tacto

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El ser humano se relaciona con su entorno sobre todo a través del tacto. Entrar en una tienda y no tocar lo que vemos nos cuesta tanto como respirar bajo del agua. Por más letreros que ponga el dependiente pidiendo que no toquemos, lo hacemos. La tentación es irresistible.

Durante los últimos años estamos experimentando una revolución tecnológica que lo ha puesto todo patas arriba. Bajo la premisa de que la inteligencia artificial facilita la existencia, contamos con nuevos compañeros de vida. Llámese Alexa, Siri o Bixby, gestos tan cotidianos como cambiar de canal de televisión, reproducir una canción o una película, ya no precisan del tacto, solo de la voz. Pedimos y obedecen. Hace años, telefonear a alguien requería hacer girar una rueda. Todavía recuerdo la presión en la yema y el sonido del giro. Hoy en día, basta con pedirle al robot de turno que llame a fulanito o menganito.

No es ningún secreto que vivimos en un mundo cada vez más robotizado. Esta nueva era tiene ventajas importantes: comodidad, rapidez, eficacia. Y, como en cualquier aspecto de la vida, hay personas a favor y otras en contra. Lo innegable es que hay aspectos de la condición humana insustituibles. El contacto físico, por ejemplo. La ciencia ha demostrado que favorece la buena salud física y mental. Según un estudio reciente publicado en la revista Nature Human Behaviour, en la salud física no influye el tipo de contacto que se aplica ni quién lo aplica, porque da igual que te toque un familiar, un amigo, un extraño o un robot. Sin embargo, sí es relevante para la salud mental. Lo aprendimos durante el confinamiento.

Para estar bien necesitamos tocar a otra persona. Sentirla. Una caricia tras un mal día, un abrazo apretado cuando la tierra se abre bajo los pies, un beso tras días de separación, una palmada cuando se está de broma, un roce de manos durante el cortejo. Por más inteligente que sea un trozo de metal, nada es comparable al placer del tacto. Defiende tu alegría y practícalo.

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Publicado en Historia real Naturaleza

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