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Un mundo sobre tu cabeza

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Sobre tu cabeza suceden infinidad de cosas. ¡Cada día! Aviones que surcan el cielo, aves y murciélagos que cazan al vuelo, satélites que orbitan la tierra, personas que curiosean la calle, cámaras que vigilan, radares que multan, jardineros que podan ramas, farolas que iluminan, luces de verbena y navidad que ambientan, globos que se escapan, flechas lanzadas por Cupido, etcétera. Vivimos con un mundo sobre nuestras cabezas.

En esta época del año, además, sucede algo asombroso. ¡La vida se abre camino! Miles de aves se sumergen en el cortejo, la construcción de nidos y la cría. En La construcción de un hogar, te hablé de la importancia de fabricar un nido seguro y confortable, así como de las distintas técnicas de seducción a las que recurren los pájaros. La cantautora Vanesa Martín reconoce, en una publicación reciente, que le fascina el cortejo alado que presencia cada tarde desde el sofá de su casa. Si viera en acción al saltarín cabecirrojo o al ave del paraíso ¡se quedaría boquiabierta!

En tiempos de confinamiento, te ofrecí la posibilidad de viajar desde casa; de descubrir nuevos mundos a través de la pantalla; de oxigenarte. Ahora que vivimos momentos convulsos por culpa de otra maldita guerra, recupero esta idea para invitarte a presenciar una de las cosas más bonitas que existen: la vida en un nido. En especial, ¡la cría de polluelos!

La organización SEOBirdLife – Sociedad Española de Ornitología tiene cámaras en nidos de distintas especies de aves, a las que puedes conectarte en directo. Si, además, te suscribes a su canal de Youtube, no saldrás de tu asombro. Yo lo hice y recibo vídeos en directo casi a diario. Veo nidos con huevos blancos, azules, marrones. Veo bebés de estornino, cigüeña, lechuza, águila y vencejo. ¡Son una maravilla!

En cuanto la madre aterriza en el nido con algo de comida en el pico, las crías abren sus bocas y emiten chillidos destinados a conseguir el alimento. Son sonidos agudos, fuertes, espantosos. Para calmar el hambre, todo vale. Las crías se pisan, se dan con el ala, se defienden con el pico. ¡La que se lía en el nido! La madre, paciente, alimenta a uno y, acto seguido, levanta el vuelo en busca de más comida. En cuanto desaparece, las crías guardan silencio y se acurrucan unas junto a otras como si nada hubiera sucedido. Hasta que mamá regresa.

Vivimos tiempos frustrantes en los que se empieza a hablar de la amenaza de una hambruna mundial. La guerra entre Rusia y Ucrania ha mostrado la dependencia casi total del suministro de trigo procedente de ambos países. A la falta de ese alimento, se suma el incremento de los precios del aceite de girasol, de la gasolina, del gas o de la electricidad. Por lo que parece, la cosa empeorará. Dado que venimos de dos años difíciles y tristes, el enquistamiento de esta guerra no es una buena noticia. Tampoco lo es la aparición de otro extraño virus, la viruela del mono.

Por este motivo, es importante que defiendas tu alegría más que nunca. Que recurras a aquellas cosas que te hacen sentir bien; que te roban sonrisas. En mi caso, me encanta desayunar a diario viendo como también lo hacen unos polluelos. La vida, al final, es de lo más sencilla. Aunque los seres humanos nos empeñemos en complicarla, en afearla, conviene recordarlo. Vive como pájaro en su nido.

Fotografía: nido hecho con hojarasca, pinaza y pelo de jabalí, extraído de una caja nido durante la labor de limpieza y mantenimiento.

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Publicado en Historia real Naturaleza

Un comentario

  1. ¡Menudo panorama! Muchas gracias por esos oasis de belleza que nos facilitas. Un abrazo.

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