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Diez maneras de alegrar tu primavera

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Es oficial: en el hemisferio norte, ¡ya es primavera! Atrás quedan las largas horas sombrías del invierno, el frío que pide manta. Tras el equinoccio, en el que el día dura tanto como la noche, la luz gana terreno; el paisaje se llena de flores perfumadas y multicolores; regresan las aves migratorias y los insectos polinizadores; la alegría se viste de primavera.

La llegada de la primavera se celebra en distintos lugares del planeta desde el principio de los tiempos. Además del Hanami, del que te hablé hace unas semanas, hay otras tradiciones primaverales dignas de mención. No hay duda, ¡la gente sabe divertirse!

Sham el Nessim. Es la fiesta del Nilo y se celebra en Egipto, el lunes siguiente a Pascua. Se hierven huevos, se decoran y se escriben deseos. Después, se colocan en cestas hechas de hojas de palma y se cuelgan de ramas y techos, con la esperanza de que los deseos se cumplan antes del amanecer. Al día siguiente, a la orilla del río Nilo, la gente comparte comida, disfruta del paisaje y del renacer de la naturaleza, y agradece el inicio del ciclo agrícola y la fertilidad de la tierra.

Holi. En la India y en Nepal se celebra la primavera durante dos días, coincidiendo con el equinoccio. El primero es el del Holika Dahan o Chhoti Holi y se celebra alrededor de una hoguera gigante que simboliza un nuevo comienzo en el que el pasado queda atrás. El segundo día es el Holi, también llamado Rangwali Holi o Dhulhendi. Miles de personas, de distintas religiones, clases sociales y edades, salen a la calle, bailan, saltan y se arrojan polvos de colores con total libertad. Los cuerpos y la ropa se cubren de pigmentos, y la muchedumbre se convierte en un arcoíris en movimiento. Eso sí, mejor no pensar que luego hay que lavar la ropa.

El Nowruz. Se celebra en aquellos territorios que recibieron la influencia de la cultura persa, en cuyo calendario el equinoccio de la primavera coincide con el año nuevo (Azerbaiyán, Kurdistán, Uzbekistán, Pakistán, Turquía o Irán, entre otros). Simboliza los nuevos comienzos y el renacimiento de la naturaleza. La celebración difiere de un país a otro, aunque suele comenzar con la limpieza del hogar. Después, se convierte en una fiesta en la que no faltan hogueras, disfraces, música, bailes y comidas comunitarias.

Teotihuacán. En México, miles de personas vestidas de blanco se reúnen cada año en la gran pirámide de Teotihuacán para conmemorar el equinoccio de la primavera. Al subir los 360 escalones que llevan a la cima, levantan los brazos hacia el cielo, miran el sol y absorben energía suficiente para todo el año. Si antes no se queman la piel, claro.

Fiesta del agua de Songkran. Tiene lugar en Tailandia, poco después del equinoccio. La celebración puede durar hasta seis días, en los que las calles se llenan de personas de todas las edades equipadas con enormes pistolas de agua, mangueras de presión y cubos, listas para mojar a cualquiera mientras bailan. Com imaginarás, acaban pasadas por agua y con más de un resfriado.

Primavera y Cerezo en flor. Es una fiesta que se celebra en el Valle de Jerte, en el que cada año florecen miles de cerezos de flor blanca. Cuando todavía hay restos de nieve en la cima de las montañas, el valle se cubre de blanco. Esta fiesta está considerada de Interés Turístico Nacional y conlleva recreaciones y representaciones de la vida y costumbres de la comarca. Este año tendrá lugar del 20 de marzo al 7 de mayo. ¿Te tienta?

Cheese Rolling. El festival del queso rodante se celebra cada último lunes de mayo en Copper’s Hill, en la ciudad inglesa de Gloucester. Consiste en lanzar por una colina muy empinada una rueda de queso de hasta cuatro kilogramos y correr tras ella. Gana la primera persona que cruza la línea de meta. ¿Adivinas el premio? Es una curiosa manera de celebrar la primavera que conlleva morados, heridas y hasta roturas de huesos. No en vano, se considera un deporte extremo. Lo practicaron María Valverde y Dani Rovira en la película Ahora o nunca. Por suerte, ¡siguen enteros! Si te van las emociones fuertes, apunta: 30 de mayo.

Fiesta de los Patios de Córdoba. Esta celebración se declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad hace diez años. Los patios cordobeses se engalanan con flores y las calles de la ciudad se llenan de vida: música en vivo, exposiciones, ruta de tapas y gastronomía de la zona. Del 3 al 15 de mayo.

Fiestas de Primavera de Palafrugell. Tienen su origen en una prohibición de 1963 que quería acabar con el carnaval. No solo no lo consiguió, ¡le dio más fuerza! El punto culminante de las fiestas es el Carroussel Costa Brava, cuyo eje vertebral son carrozas y comparsas de toda Catalunya. Es un acontecimiento que no deja indiferente a nadie. Tendrá lugar el domingo 5 de junio y, dado que la pandemia ha impedido las dos ediciones anteriores, promete ser espectacular.

En 2020 nos perdimos la primavera. Al mismo tiempo, y gracias al confinamiento, descubrimos sonidos que el ruido urbano camuflaba. Ahora que hemos recuperado cierta normalidad, conviene recordar la importancia de esta estación en la que la vida grita de alegría. Puedes invitarla a tu casa y colorear tu mundo; celebrarla con pigmentos, agua, comida, huevos o fuego (¡con cuidado!). También puedes deleitarte con la próxima luna de sangre, el 26 de mayo. En cualquier caso, acepta tu pasado y abraza tu presente. ¡Es tiempo de primavera!

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Publicado en Naturaleza

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